El Rayo Vallecano rescató un punto de La Rosaleda ante un Málaga que fue mucho mejor en la primera parte, pero que se diluyó en la segunda mitad. Los de Paco Jémez están más que acostumbrados a remar a contracorriente en los partidos, y esta vez no fue distinto. Cifu ponía por delante al equipo andaluz antes de los diez minutos de juego, pero de nuevo apareció Adrián Embarba para salvar los muebles.

Adrián Embarba se ha convertido en ‘el rayo del escudo’, y tanto la afición, como su propio entrenador se encomiendan a él cuando los partidos se alejan de los intereses del club de la capital”

Embarba, el rayo del escudo

Contamos aquí hace una semana que Adrián Embarba estaba siendo el guía de un Rayo Vallecano que se aferra a su figura para volver a pelear por el ascenso a La Liga Santander. El extremo derecho ha conseguido alcanzar el punto más óptimo de su carrera deportiva, en una de las ligas más competidas de Europa.

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La dependencia del conjunto franjirrojo por el madrileño es total. De los diez tantos que ha anotado el cuadro vallecano en estas primeras seis jornadas, ocho han salido de las botas de Embarba. El 80% de los goles de su club, repartidos entre cuatro goles y cuatro asistencias.

Sin restarle ningún mérito a sus compañeros, Adrián Embarba se ha convertido en “el rayo del escudo”, y tanto la afición, como su propio entrenador se encomiendan a él cuando los partidos se alejan de los intereses del club de la capital.

Cabe destacar que es el único jugador de campo de la plantilla que goza del 100% de los minutos disputados esta temporada, solamente acompañado del meta rayista, Alberto García.

Embarba

Adrián Embarba frente al Real Madrid (Temporada 18/19) | LaLiga Santander

Sentimiento franjirrojo

A parte de sus indudables cualidades futbolísticas, la unión entre Embarba y el Rayo va mucho más allá. Llegó a la cantera de Vallecas hace seis años. Un año después, en 2014, dio el salto al primer equipo. Tardó dos temporadas en consolidarse como pieza clave del club, aprovechando el descenso de categoría del Rayo en la temporada 15/16.

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Apenas dos años después (temporada 17/18), el equipo madrileño estaba de vuelta en la élite del fútbol español. Embarba contribuyó al ascenso con ocho tantos en 42 jornadas. Pero una mala e irregular temporada devolvió al infierno al equipo franjirrojo.

Todo parecía indicar que este verano se separarían los caminos entre Adrián Embarba y su querido Rayo Vallecano. Las ofertas por jugar en Primera División no le faltaban, y por supuesto era un salto importante en su carrera, tanto a nivel profesional, como económico.

El club agotó sus esfuerzos para retener a su estandarte. Le hicieron ver que el proyecto vallecano pasaba por sus botas, y el futbolista madrileño, sin ningún temor, aceptó el reto. El desenlace de esta historia lo conoceremos a final de temporada.

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