Deportiva, económica e institucionalmente, de mal en peor han ido estos últimos tres años de la Unión Deportiva Las Palmas. Sin frenos y a lo loco. Una serie de malas decisiones se han sumado al poco acierto en el césped y han dado lo que hoy en día es Las Palmas. A estas alturas de la película, Las Palmas empataba ante el Real Madrid hace cuatro temporadas.

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La plantilla y el banquillo han sufridos lavados de cara considerables temporada tras temporada y en mitad de las mismas. 18 fichajes en la temporada 2017/18, 19 en la temporada 2018/19 y únicamente cuatro esta campaña, debido a la situación financiera del Club. Hasta siete entrenadores distintos han dirigido a Las Palmas en el mismo tiempo.

Fuera objetivos

La consolidación de un proyecto con esos números es una utopía. Es complicado que, con tantos cambios, sin metas claras, sin una filosofía, se pueda hacer algo en una categoría como la Segunda División, donde prima la estabilidad deportiva.

Las Palmas

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Las cosas parece que van cambiando de color. El amarillo vuelve a relucir, al menos, en el césped. Y si es cierto que los resultados son, de hecho, mucho peores que la temporada pasada, las sensaciones son ligeramente distintas. Porque hay constancia de que el ascenso no es objetivo primordial. Tenerlo como referencia está bien. Pero que se lo digan al Éibar. O al Mallorca. O al Granada. Equipos que ascendieron desde Segunda División B, y que a las primeras de cambio lograron tocar la gloria. Cuando, a priori, el objetivo marcado para estos equipos no es otro sino el de permanecer en esta categoría una campaña más.

Caminante, no hay camino

Las Palmas va encontrando un camino que va trazando a cada paso que va dando. Con mesura, tranquilidad, pero sin pausa. La calma que aporta no tener un objetivo de obligatorio cumplimientoCaminante, no hay camino, se hace camino al andar; decía Antonio Machado. Y es que se debe dejar atrás el pasado, sin olvidarlo, y empezar a trabajar en el presente. Las Palmas tiene en su mano (en su banquillo) la oportunidad de retomar el camino por el sendero correcto.

“Se debe dejar atrás el pasado, sin olvidarlo, y empezar a trabajar en el presente. Las Palmas tiene en su mano (en su banquillo) la oportunidad de retomar el camino por el sendero correcto”

En su banquillo porque la confianza en Mel es inconmensurable. Los número son los que son, sí. Son malos, nefastos. Pero cargar la culpa al técnico madrileño sería una irresponsabilidad por parte de muchos. El verano no ha sido fácil, y con las pocas herramientas que ha tenido a su disposición el ex-técnico del Real Betis, es un milagro que continúe en la disciplina de la entidad insular.

Pepe Mel, durante una rueda de prensa. | EFE

Y ya lo que tenga que venir, vendrá. Porque tras la tormenta… Vete tú a saber. Inventarnos las reglas, inventarnos que ahora todo va a ir bien no va a ayudar, sino a retrasar lo inevitable; aceptar que no tenemos ni idea de qué estamos haciendo aquí, ni qué va a hacer quien está al mando de todo esto.

Parece que nos quedamos al borde de un precipicio. Inventándonos las reglas también, pero con los ojos vendados. Inventarnos el futuro no va a hacerlo más amable.

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