El inicio de temporada del Albacete ha estado plagado de días grises. Al levantar la vista, lo único que se vislumbraba al frente eran nubarrones y malos tiempos. Las críticas rodearon a un equipo que obtuvo resultados sin todavía haber despejado la “x” de la ecuación. Pero la solución al problema empieza a materializarse. Han mejorado las sensaciones en algunos de los últimos partidos. Y los encuentros en los que el equipo ha jugado bien, han tenido algo común: Manu Fuster.

Manu Fuster

Manu Fuster, la chispa manchega | Aupa Alba

Parece increíble, pero es cierto. Es un joven futbolista de 21 años y debutante en la categoría de plata el que en sólo tres partidos se ha convertido en la esperanza del albacetismo, una afición que incluso lo ha convertido en el mejor jugador del mes. Es la chispa que está prendiendo el ataque del Albacete, el gran problema que arrastraban los de Luis Miguel Ramis. La zona de tres cuartos ha fluido más que nunca con él en la mediapunta.  De hecho, incluso se puede afirmar que los mejores minutos del Albacete Balompié en LaLiga SmartBank, han sido con el valenciano sobre el césped.

Sus botas atesoran fútbol y magia

La ciudad manchega tenía las expectativas muy altas en torno a su talento. Y es que, de la mano del Guijuelo en Segunda División B, ya había dejado grandes detalles de calidad. Unos detalles que en el Carlos Belmonte no han pasado desapercibidos. Cuenta con multitud de recursos con el balón que le otorgan una gran facilidad para el regate, además de tener una conducción de balón más que elegante.

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Por muy rodeado de contrarios que esté, siempre encuentra la manera de ser vertical y orientar el juego de su equipo hacia la portería contraria, algo increíblemente valioso. No se le queda grande la principal función de su puesto en el terreno de juego. Hasta el momento, es él el único activo con el que se ha conseguido atacar la portería rival con verdadera claridad. Si tras enfrentarse al Racing, Ramis declaró que ofensivamente había sido el partido más completo, gran culpa de ello es de Manu Fuster.

Su inteligencia, su mayor arma

Sin embargo, ese estilo reservado sólo para unos pocos privilegiados no es lo único que agranda la figura de este jugador. Ni siquiera es su mejor cualidad. Porque el no sólo juega al fútbol con los pies; lo hace con la cabeza, con un profundo entendimiento de este deporte. Es una maravilla ver como Manu Fuster ataca los espacios, una capacidad que le da varias alternativas al juego ofensivo del Albacete. Desde pases al hueco lanzados por el centro del campo hasta prolongaciones de Zozulia en el juego aéreo.

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Siempre está bien colocado y aparece por la zona que el equipo rival deja libre. Y esa facilidad para comprender el fútbol en el aspecto posicional, también la traslada al “cuerpo a cuerpo”, siendo muchos de sus regates simples giros o amagos en su posición corporal. Además, su inteligencia se magnifica con su gran visión de juego, lo que le permite encontrar continuamente a sus compañeros.

“Es la chispa que está prendiendo el ataque del Albacete, el gran problema que arrastraban los de Luis Miguel Ramis. La zona de tres cuartos ha fluido más que nunca con él en la mediapunta”

Y no falla cuando los busca, porque posee un gran criterio. No toma malas decisiones; todos los balones que salen desde sus botas mejoran la jugada, nunca son un tropiezo. En definitiva, cualidades que teóricamente adquieren los futbolistas mediante la experiencia y el transcurso de las temporadas, conviven ya con él y con sus 21 años.

Manu Fuster, un futuro prometedor

Es cierto que es muy pronto para hablar. Su carrera como profesional apenas acaba de empezar y todavía tiene que experimentar momentos de todo tipo. Cómo gestione los problemas que puedan surgir en su camino marcará gran parte de su trayectoria. Pero con todo por decir, también es cierto que sus condiciones como futbolista son brutales. Si es capaz de dar los pasos en la dirección correcta, sólo él podrá establecer los límites de su fútbol.

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