Un arranque inesperadamente negativo. Una destitución, la de un técnico, Sergio Egea, que volvió a chocar con un vestuario al que no convenció de su método. El Real Oviedo ha conocido la sensación del colista y no ha conocido la victoria en ocho jornadas. A la novena fue la vencida. El primer paso hacia la estabilidad. Hacia el optimismo.

Real Oviedo

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Real Oviedo, primer paso hacia la estabilidad

El Real Oviedo ofrecía sensaciones agridulces. Especialmente preocupante la falta de ideas, la ausencia de fútbol, la creatividad anulada. Ocho jornadas sin conocer la victoria y como consecuencia, colocarse en la cola de la clasificación. Pero llegó el primer halo de luz. Ya con Rozada en el banquillo y lejos del Tartiere. Una victoria que ofrece oxígeno, aunque pocas señales más para el optimismo. Pero una victoria que, sin duda, ya era necesaria.

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En Tenerife sufrieron el golpe de aquel equipo que, en una situación dramática, decide protegerse para avanzar. Que se encomienda al milagro, a una contra, a un momento aislado para asestar el golpe y levantar la moral de sus tropas. El Real Oviedo fue eso, un escuadrón agazapado que encontró un premio que no mereció. En su situación actual, poco importaba el método. Sólo la victoria. Era el primer paso hacia la recuperación.

Mimbres para la esperanza

No todo eran malas noticias pese a un arranque desolador. Alfredo Ortuño, sin ir más lejos, se ha convertido en pichichi en este inicio caótico. El punta que vivía de una temporada en el Cádiz, parece recuperar el nivel que en la tacita de plata mostró. Siete goles en nueve partidos hablan de una base de lujo para sostener el proyecto. En el extremo opuesto, Nereo Champagne también se erige en un guardameta de garantías. Pese a que el Real Oviedo es de los equipos más goleados (15), no es la portería el lugar en el que se centran los problemas.

“El Real Oviedo ofrecía sensaciones agridulces. Especialmente preocupante la falta de ideas, la ausencia de fútbol, la creatividad anulada. Ocho jornadas sin conocer la victoria y como consecuencia, colocarse en la cola de la clasificación. Pero llegó el primer halo de luz”

Con Egea, el equipo no carburaba y tocó fondo. Pese a ello, jugadores como Tejera, además de los citados, estaban mostrando un nivel mínimo para no encontrarse tan hundidos. Sin embargo, la crisis de resultados se llevó al argentino por el camino.

Rozada, la esperanza llegada del Vetusta

El club decidió entregar el equipo a un Rozada cuyo papel en el filial era más que digno. Una tarea que, a priori, no era sencilla, aunque empeorar los registros alcanzados en el arranque era imposible. Así, el técnico tomó decisiones, varió los nombres y los hombres, y comenzó a buscar la reacción.

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Una reacción que se ha hecho esperar, que sin duda ha costado hallar. Fue en Tenerife, en el Heliodoro Rodríguez López, en el momento más inesperado. Ante un conjunto que venía desplegando un fútbol  atractivo y en muchas ocasiones efectivo. Aún con ello, el Tenerife se atascaba en su feudo y el Real Oviedo aprovechó para tratar de crear nerviosismo con un sistema ultra defensivo que buscaba cazar una jugada aislada para sumar la primera victoria del curso.

Y la victoria llegó. Con sacrificio, esfuerzo colectivo y unión. Unas bases que, aunque escasas, pueden ser suficientes para construir un bloque desde tales virtudes y características. Desde ellas, o a través de las mismas, buscará sumar virtudes para reaccionar y encontrar su verdadero objetivo. El campeonato es largo y en la categoría de plata nada es imposible.

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