“Me puede el corazón”. A priori, un slogan llamativo, especial, con alma. Sin embargo, se ha convertido en una amenaza de maldición. Primero fue Etinoff, ahora Raphael Dwamena. Golpes al corazón blanquillo, en sentido literal

Raphael Dwamena

Raphael Dwamena, golpe al corazón | El períodico de Aragón


La campaña de abonos del Real Zaragoza tuvo un objetivo central: tocar el corazón del aficionado blanquillo, hastiado por la estancia de su equipo en la categoría de plata. Y el planteamiento tuvo éxito, sin duda alguna. La cifra de abonados una vez más superó a la de la temporada anterior y el clima creado alrededor del equipo por parte de la afición, como de costumbre, superaba las expectativas lógicas de su trayectoria. La Romareda jamás falla al club de su corazón.

Etinoff, primer golpe

Etinoff, uno de los fichajes del período estival, asestó el primer aviso. Aquejado de un problema cardíaco, tuvo que detener su actividad y su fichaje por los blanquillos se esfumó. La pretemporada avanzó sin mayores contratiempos. Víctor Fernández y los suyos prepararon a conciencia el estreno liguero y la puesta en escena del equipo fue sobresaliente. No ha sido hasta la Jornada 10 cuando el equipo ha conocido la derrota.

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Etinoff se encontraba en un espacio de la memoria algo alejado de la actual realidad. En el recuerdo, por supuesto, aunque algo distante en cuanto a importancia en el día a día del club, como es lógico. Pero el 9 de octubre un nuevo contratiempo iba a remover el pasado reciente.

Raphael Dwamena, nuevo golpe al corazón blanquillo

El Zaragoza apostó para la nueva temporada por una delantera renovada. Tan sólo Linares continuaba en el equipo, tras la salida de Marc Gual y Álvaro Vázquez. Las esperanzas se ponían en dos nuevas piezas. La juventud, explosividad y desequilibrio de Luis Suárez, que había explotado en el Nàstic como un futbolista de presente y futuro. Pero también la altura, poderío físico, juego aéreo y zancada de Raphael Dwamena, cedido por el Levante UD.

Me puede el corazón, nos duele el corazón. Es la sensación que nos queda a los que amamos el mundo del fútbol. Porque adivinamos que él, Raphael, también lo ama. Y el dolor que debe suponer que le trasladen que debe abandonarlo. Al menos sobre el verde. Nosotros no nos rendimos, ni perdemos la esperanza. Tenemos fe. Y te esperamos, Raphael Dwamena”

Dos goles ha logrado el espigado delantero ghanés en estas primeras diez jornadas. No son grandes registros para el supuesto goleador del equipo, pero su lugar en el once de Víctor Fernández era fijo. Su trabajo, sin duda, estaba ayudando a los suyos y con el paso de las jornadas se le notaba con mayor confianza, a la vez que el nivel de su juego iba en aumento. Pero una vez más, la actualidad ha golpeado al corazón blanquillo. Y al del futbolista, aún con mayor intensidad.

Nos duele el corazón

Lo cierto es que las últimas informaciones desvelan que el jugador tiene implantado desde hace unos años un holter, que registra su actividad cardíaca, que en las últimas semanas habría registrado índices muy altos. Se especula con que las pruebas realizadas, analizadas por diversos especialistas, aconsejan al jugador abandonar definitivamente la práctica del fútbol.

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“Me puede el corazón, nos duele el corazón”. Es la sensación que nos queda a los que amamos el mundo del fútbol. Porque adivinamos que él, Raphael, también lo ama. Y el dolor que debe suponer que le trasladen que debe abandonarlo. Al menos sobre el verde. Nosotros no nos rendimos, ni perdemos la esperanza. Tenemos fe. Y te esperamos, Raphael Dwamena.

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