Los éxitos siempre alzan por todo lo alto el ánimo de la afición, pero nunca hay que olvidar de donde se viene. Cuando las cosas van bien, lo mejor que se puede hacer es mirar al pasado. Y ver cómo se han superado los distintos obstáculos. Y comprender que todo es cuestión de sacrificio y fe, aunque también la fortuna influye en cierta medida. Es lo que se le presenta, aquí y ahora, a la UD Almería


Hace apenas dos años, la Unión Deportiva Almería era considerada un equipo de zona media/baja de la Segunda División española. Los almerienses salvaron la categoría varias temporadas en la última jornada. Y hoy, ese club que estuvo a un solo punto de consumar en 2016 el descenso y quedarse fuera de la LFP, está entre los tres primeros puestos de la clasificación. Ese equipo ha sido líder durante 7 de las 10 jornadas disputadas. 

Una transformación evidente

La manera de ver las cosas y los ánimos han cambiado en los Juegos del Mediterráneo. Nuevos propietarios, fichajes ilusionantes, poderío económico y un club renovado. Todo lo que ha vuelto a despertar la ilusión dormida en los corazones rojiblancos. Reza el tópico que “después de la tormenta siempre viene la calma”. Los fieles seguidores unionistas han vivido tiempos en los que el club era un juguete roto en las manos de un empresario sin ambición. Y eso nunca se olvidará.

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En los momentos en que las cosas van bien, todos ansían que llegue el fin de semana para acudir al estadio. Incluso en días de calor asfixiante, o en aquellos en que el frío invita a quedarse en casa, al calor del sofá. En estos últimos, la ilusión nos lleva instintivamente al armario a equiparnos con chaquetón y bufanda. 

Un pequeño bache que no merma la ilusión

Pero, ¿qué pasa cuando un nuevo proyecto arranca y tiene una -pequeña- mala racha? La respuesta es sencilla: la gente -generalmente los nuevos abonados- comienzan a impacientarse y criticar incesantemente. Que fácil es subirse a un carro nuevo y quejarse sin haber montado antes en uno viejo y mermado.

UD Almería

Juan Muñoz, ante el Dépor | UD Almería SAD

Tras encadenar cuatro jornadas sin ganar y un balance de dos puntos de doce posibles, se empieza a respirar un aire de suspense. Se generan ciertas dudas en algunos seguidores del conjunto indálico. Por suerte o por desgracia, nada que no puedan arreglar dos partidos consecutivos ganados y acercarse al líder. 

Calma y paciencia, para un camino largo y repleto de trampas. Muchos obstáculos que superar y muchas victorias que celebrar. Como diría el Cholo,  ‘partido a partido’ como forma de afrontar un campeonato extenso, tremendamente igualado. El objetivo lo merece. La experiencia lo recomienda”

Son los llamados “subecarros”. Tras años sufriendo y viendo como el equipo no tenía identidad, acumulaba -muchas- derrotas en los tramos finales de los encuentros, y permaneciendo en descenso durante decenas de jornadas, el aficionado fiel se aleja de ese tipo de seguidor.

UD Almería, dosis de realidad

Toca ser realista en tierras almerienses. Mirar de qué situación se viene y hacia cuál se dirige el nuevo proyecto. Entender que Roma no se construyó ni en un día ni en una semana. Que las rachas son parte del juego. Y que si ahora se acumulan cuatro partidos sin ganar, encajando siete tantos y no dando una buena imagen, todo puede cambiar de forma inmediata. 

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Calma y paciencia, para un camino largo y repleto de trampas. Muchos obstáculos que superar y muchas victorias que celebrar. Como diría el Cholo,  ‘partido a partido’ como forma de afrontar un campeonato extenso. Tremendamente igualado. El objetivo lo merece. La experiencia lo recomienda.

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