Robin Hood, con su arco, asestaba flechazos a los ricos, robándoles lo que les sobraba, para entregarlo a los pobres. En esta historia, quizá, no existan ricos ni pobres. Pero sí un protagonista, Álex Fernández, que con sus flechas ha llevado a un inesperado protagonista, el Cádiz CF, hasta el liderato indiscutible.

Álex Fernández

Álex Fernández saca el arco | Diario AS


Inesperado termina siendo igualmente el protagonista de esta historia. Y es que, si nos remontamos unos cuantos meses atrás, encontraremos unas declaraciones de Álvaro Cervera que rezaban: “Los mediocentros tipo Álex no me gustan”. Y es que, para el de Guinea, el sitio de Álex no era ese, sino más adelantado. Ahí, entre líneas, comandando la segunda línea de ataque, es el hábitat en el que el hermano de Nacho ha encontrado y explotado sus virtudes al máximo.

Una historia inesperada

Y es que esta historia es inesperada a nivel global. El preludio de la pretemporada fue muy convulso a orillas de Carranza. Por primera vez en años, la sombra de la duda se posaba sobre Álvaro Cervera. Dos temporadas en las que por momentos el Cádiz aparentaba la fortaleza propia del campeón aunque en otros la debilidad inherente al bloque vulgar. No existía la continuidad, la regularidad necesaria para alcanzar grandes cotas.

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La idea de Álvaro Cervera siempre fue la misma desde el retorno del Cádiz CF al fútbol profesional. Construir un equipo férreo, unido, sin fisuras defensivas. Un bloque capaz de hacerse infranqueable defensivamente para mostrar su explosividad a la contra. Maximizar sus virtudes, minimizar las del adversario y explotar las bandas como puñales. En anteriores temporadas el plan funcionó por momentos. En la actual, parece hacerlo como si de un reloj de alta precisión se tratase. Y esta historia, que es real, era totalmente inesperada.

Los engranajes, ajustados como nunca

Y es que no existía predicción en la que el Cádiz se situase en las quinielas del ascenso directo. Tras varios fracasos en el intento de alcanzar playoff, los más optimistas respecto al barco amarillo podían apostar por una nave que resistiese al hundimiento. Sin embargo, todos los engranajes han terminado encajando.

“Álex es el faro que alumbra al Cádiz. Ese capitán sin brazalete que, esta vez sí, se convierte en la extensión de su técnico sobre el césped. Su capacidad para entender el juego entre líneas, escogiendo los momentos que cada ejecución requiere, es la nota musical que impulsa al Cádiz a la excelencia”

El centro de la defensa ha encontrado en Juan Cala a ese líder del que carecía hasta ahora. Cualquiera de sus acompañantes han brillado a su lado e, incluso, en su ausencia, parecen haber interiorizado el liderazgo del lebrijano. La vuelta a casa de Iza y el resurgir de ‘Pacha’ Espino son dos de las grandes noticias del curso. Ellos, con José Mari o Garrido poniendo el ancla justo por delante, permiten al Cádiz alcanzar ese nivel de seguridad que el de Guinea perseguía con obsesión. Con ello, y con el compromiso de todo el equipo en una idea común, alcanzan los amarillos un nivel tan bestial de cohesión que aparenta ser infranqueable.

Los puñales, una vez más en los extremos

El comienzo de temporada, como guinda, tiene en la recuperación de Salvi para la causa una de las grandes noticias no sólo para el cadismo, sino para la categoría de plata. Todos eramos conscientes de las cualidades y virtudes del extremo andaluz, que parecían haber desaparecido para no volver. Pero sí, han vuelto y lo han hecho en su máximo esplendor. Sus arrancadas por la banda, galopadas imposibles y desequilibrio permanente vuelven a predominar en Carranza. Si a todo ello, añadimos un nivel de compromiso elevado a la máxima potencia, volvemos a tener delante a uno de los futbolistas más diferenciales del fútbol de plata.

Al otro lado, Alberto Perea regresaba a las órdenes de Cervera tras hacer méritos en Almendralejo. Y, pasito a paso, ha reconquistado la confianza de Cervera. Un comienzo de temporada a un nivel tan alto que, en las duras, sostuvo al conjunto andaluz. En la recámara, un futbolista como Iván Alejo, de calidad totalmente demostrada, que anhelaba recuperar el nivel que le llevó a dar el salto. En Cádiz no ha terminado de encontrar la continuidad, pero sí el nivel. Cada vez que se percibe su presencia sobre el verde, nos alcanza su incidencia en el juego. Ahora que Perea puede perderse algún partido por problemas físicos, su oportunidad de redimirse por completo se presenta ante él, agarrado a la ambición.

Álex Fernández, un arquero con flechas de líder

Y como colofón, nuestro protagonista. Hablamos del madrileño Álex Fernández. Los rumores acerca de su salida han sido continuados desde la pasada temporada. Italia llamaba al pelirrojo centrocampista, que no terminaba de encajar en el sistema Cervera. Sin embargo, y tras perseverancia infinita, el futbolista ha encontrado su sitio y con él, su premio.

Álex Fernández

Álex Fernández celebrando | Diario de Cádiz

“He encontrado mi sitio. Mi fútbol. Mi entrenador”. El camino no ha sido sencillo. Siete tantos y tres asistencias en tan sólo catorce jornadas son grandes números que, aunque parezca imposible, se quedan cortos para la incidencia del futbolista en el juego del equipo. Álex es el faro que alumbra al Cádiz. Ese capitán sin brazalete que, esta vez sí, se convierte en la extensión de su técnico sobre el césped. Su capacidad para entender el juego entre líneas, escogiendo los momentos que cada ejecución requiere, es la nota musical que impulsa al Cádiz a la excelencia en el rendimiento.

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Álex Fernández se ofrece a sus compañeros cuando la presión rival asfixia, se aleja cuando los espacios aparecen, se asocia con inteligencia en la transición. Encuentra a sus compañeros en los momentos precisos y asoma al área cuando la situación lo requiere. En definitiva, Álex Fernández posee esa inteligencia que define a los elegidos y que aporta a los suyos el toque distintivo para alcanzar objetivos. Este peculiar pelirrojo posee un arco con el que sus flechas apuntan al liderato. Y esta temporada sí, todas se están clavando en la diana.

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