El Extremadura afronta unas semanas complicadas. En descenso y tras tres derrotas consecutivas, los de Manuel Mosquera atraviesan su segunda gran crisis de la temporada. Mejoría colectiva contrastada con errores individuales que mantienen la duda sobre cómo ver el vaso, medio lleno o medio vacío.


Almendralejo volvió a ser testigo de una nueva derrota como local. El bagaje es ya de 13 puntos en 14 jornadas, con 14 goles a favor y 20 en contra. Lo alarmante: siete derrotas, y un baremo como local de una victoria y dos empates. En definitiva, el Extremadura es el peor local de la Liga Smartbank. No obstante, tiene un calendario por delante asequible para revertir la situación: visita Anduva, recibe al Dépor y viaja a Santander. A día de hoy, tres rivales directos.

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En busca de la felicidad en Almendralejo | Foto: Extremadura UD

Similitudes ante Rayo y Almería

En las derrotas por 0-3 a 3-2, ciertas similitudes marcaron un patrón común y a su vez negativo para el cuadro azulgrana. En ambos, con desventaja de dos goles, se percibió una sensación de rendirse, de bajar los brazos difícilmente de entender. El Extremadura no se creyó la remontada en ninguno de los dos partidos. Maquilló el resultado en Almería pero ya sin tiempo y con el resultado desequilibrado.

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Otro patrón común fue el cúmulo de errores individuales. Casto, que ya había errado ante la Ponferradina, repitió su irregular rendimiento en ambos partidos. Especialmente relevante su actuación en Almería, pues concedió un penalti y falló a la hora de atajar un tiro centrado de Lazo.

A nivel ofensivo, el equipo tampoco está siendo contundente. Willy no demuestra un olfato goleador felino, algo que de por sí tampoco tiene Pinchi, que es un futbolista que ofrece otros intangentes. Airam Cabrera está gozando de un protagonismo que probablemente no esperaba y tal vez para el que no estaba preparado. De Mujica no se sabe nada y Álex López, cuyo rendimiento no estaba siendo el esperado, ha tenido que pasar por el quirófano.

Nivel colectivo ascendente lastrado por lo individual

El nivel colectivo no es ni mucho menos malo. El Extremadura ha encontrado en el ‘pressing’ tras pérdida un arma letal para atacar. Presiona cuando pierde la pelota cerca de portería rival. Si recupera, arman la contra rápido con jugadores como Zarfino o Nono. Por características, ambos son idóneos para esta forma de jugar. También lo es Kike Márquez, que ante el Girona confirmó que está de vuelta.

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Kike Márquez celebrando su gol y regreso tras lesión | Foto: Extremadura UD

Defensivamente no es el del año pasado, pero tampoco es el peor de sus males en lo colectivo. Cuando el equipo está junto, es difícil meterle mano. El problema reside en determinados tramos de partidos en los que la presión alta se desordena y se crea un agujero enorme entre la línea defensiva y el centro del campo. Ello, unido a la tendencia ofensiva de Zarfino, provoca de Rocha tenga que ayudar demasiado en las basculaciones. Más allá de esos problemas subsanables, el Extremadura ejecuta cada vez mejor la presión agresiva.

Con balón se le ven las costuras al equipo azulgrana. Ofensivamente no hay olfato goleador. Ninguno de los delanteros se ha ganado el puesto y el Extremadura cada vez añade más efectivos al remate en los centros, pero no prima el acierto. Por otro lado, la mediapunta se ha visto completamente huérfana durante la lesión de Kike Márquez. Clave su regreso.

A nivel individual, Pardo está muy por debajo de su mejor nivel, Álex Díez deja destellos pero también sombras. Caballo persiste en sus despistes defensivos. Pastrana parece mejor revulsivo que titular y los delanteros no afinan puntería. A todo ello hay que sumar el problema de la portería. Todo ello dificulta que la mejoría colectiva se traduzca en resultados.

Extremadura, debacle ante el Girona

En un partido de urgencias, el Extremadura sucumbió ante el nuevo Girona de Martí. Un partido de nuevo marcado por los errores individuales y por una portería gafada. Yamaguchi regaló el primer tanto catalán tras una falta muy lejana que transformó Granell. En el segundo tanto, el nipón deja suelto el balón tras una primera intervención y no cierra el rechace. Stuani sería el artífice de ese 0-2 tras una jugada en la que la defensa azulgrana está demasiado permisiva, tanto al dejar a Borja García conducir y chutar como en el propio rebote.

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Manuel Mosquera trata de dar con la tecla | Foto: Extremadura UD

Los buenos minutos del Extremadura no se tradujeron en un resultado positivo. Fue una primera parte en la que colectivamente cumplió en varios aspectos, sobre todo en la presión tras pérdida. Tras el descanso, el cuadro de Manuel Mosquera, a diferencia de los dos partidos anteriores, sí se creyó la remontada. Salió con muchísima ambición y Kike Márquez recortó distancias.

Fueron buenos minutos de juego. En campo rival, con mucho centro al área e incisivos en la presión para obligar al Girona a despejar. Los catalanes apenas conectaron con los puntas en ese tramo. Sin embargo, en una jugada marca de la casa, Borja García condujo con libertad, Jairo dobló, recibió y asistió a Jonathan Soriano, que a placer y bajo la atenta y pasiva mirada de Caballo, sentenció el partido. De nuevo un mal balance defensivo de un equipo que sufre mucho cuando el mediapunta rival recibe por detrás de Zarfino y Rocha.

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Cristian sigue dejando aspectos positivos a nivel táctico por su falsa posición de extremo, pero con balón es intrascendente. La doble punta Willy – Airam no asusta. Nono no recibe con los espacios que le gustaría para ejecutar. Pastrana sigue adoleciendo una gran falta de gol pese a que cuaja buenas jugadas. Pardo desvela una falta de confianza notable, sufrió mucho marcando a Stuani y dio varios pelotazos sin sentido que revelan su situación. Álex Díez y Caballo volvieron a dejar lagunas atrás. Solo el regreso de Kike Márquez y una nueva exhibición de pundonor de Zarfino supusieron notas positivas.

En definitiva, un nuevo partido de luces y sombras. Errores propios de un equipo que sufre para conseguir la permanencia. A nivel colectivo este es el camino, pero es el momento de que determinados jugadores den un paso adelante y demuestren que tienen un nivel acorde al fútbol profesional.

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