El Girona afronta una temporada en la que es máximo favorito al ascenso. Desde el arranque, cualquier analista fijaba en sus predicciones al conjunto blanc i vermell en la cresta de la categoría. Las cosas no han ido como se esperaba en el arranque. Martí llega a la ciudad catalana para imponer su sello a un grupo capaz de todo por calidad.

Martí

Martí, en un entreno | Diario AS


Le sucedió a la UD Las Palmas la pasada temporada. Y no es un caso aislado, desde luego. Contar con una plantilla repleta de grandes futbolistas no garantiza el éxito en la categoría de plata. También Unzúe lo ha comprobado. Dotar a esos futbolistas de una idea, convertirlos en un bloque y crear cohesión en el grupo son tareas imprescindibles. Y también, cómo no, adaptarse al entorno.

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Juan Carlos no lo logró y llega Martí, nuevamente, a buscar un objetivo que se le resiste. Ni Tenerife, ni Coruña. Girona puede ser la vencida.

Martí, un cambio de estilo sutil

Quizá esas experiencias pasadas en las islas y en tierras gallegas le hayan traído hasta aquí. Quique Cárcel apuesta por experiencias similares a las que persigue, pero esta vez con final feliz. El tiempo dirá si la apuesta encuentra el premio anhelado.

De momento, la puesta en escena del proyecto Martí ha sido inmaculada. Una victoria amplia y unas pinceladas de un nuevo libro de estilo. Retoques que podrían pasar inadvertidos, nimios, sin serlo. Muchos se habrán fijado en la inclusión de Calavera ante la lesión de Aday. No son los nombres todo lo relevante, sino la misión que se les encomienda. Variantes sutiles, detalles determinantes.

Pinceladas en un lienzo de color

Carácter e intensidad. Primeras señas de identidad de un Girona con pocas variaciones en el dibujo. Sin embargo, grandes pequeños detalles se comienzan a atisbar en el horizonte y Montilivi aguarda expectante.

Especial hincapié igualmente hace el técnico en la importancia de la cohesión del grupo. En cualquier caso, la puesta en escena dejó aspectos interesantes, como comprobar que el doble pivote continúa indemne al cambio. Sin embargo, por delante las opciones se multiplican, en un sistema que apuesta por los extremos. En ese sentido, Martí ha apostado por futbolistas que abren el campo. Gallar y Jairo son eléctricos, desequilibrantes y realmente veloces.

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Y todo girando en torno al mediapunta, a un Borja García convertido en cruz de guía. Martí ha dado muestras desde el inicio de sus intenciones y en el centro de todas ellas, Stuani. El uruguayo es la máxima estrella, el técnico lo sabe. Y las primeras sensaciones, en consonancia a tal realidad, apuntan a la intención de rodear a su estilete de grandes escuderos hacia la victoria en la batalla final. El ascenso, un premio que aguarda a los elegidos.

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