Este año prometía ser diferente en Tenerife. El estreno de Aritz López Garai como blanquiazul parecía tener brotes verdes, con un proyecto iniciado desde cero por Víctor Moreno con jugadores más que capacitados para afrontar una buena temporada, eso sí, muchos de ellos jóvenes.


Tras las primeras quince jornadas de competición se han conseguido algunas cosas. Por ejemplo, ganar lejos de casa. A la plantilla tinerfeña se le había olvidado lo que se sentía al paladear dicha sensación en los últimos tiempos, pero los viajes a Albacete y Lugo demostraron que lo de las victorias foráneas no era una utopía.

López Garai

López Garai, apuesta de club | CD Tenerife

Y que, con goles y buena imagen, se podía recuperar el tiempo perdido. Sin embargo, aquellos días parecieron ser un espejismo. Ya, ni siquiera el Heliodoro Rodríguez López parece ser un feudo invencible.

Tenerife, juego sin acierto

El Tenerife acumula siete jornadas consecutivas sin ganar. El 1-4 de Lugo, que se produjo el día del gran apagón en la isla, fue la última gran alegría blanquiazul hasta la fecha. A pesar de que hay una idea, el fin no se consigue. Los jugadores, aunque en ocasiones no consiguen plasmarla, saben en qué consiste la idea de López Garai, pero les falla algo muy importante en el deporte: el acierto. Se generan ocasiones, sí, pero muchos partidos se dispara una vez o ninguna entre los palos del rival, lo que hace imposible el poder marcar goles.

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En ocasiones, como ocurrió el día del partido de Vallecas ante el Rayo Vallecano, con un portero que hasta hace nada era el portero juvenil, solo se hizo un disparo entre palos, que resultó ser el gol de Luis Milla. Nada más. Y es cierto que el rival era un recién descendido de Primera División, pero el contexto invitaba a probarle para, al menos, ponerle nervioso. Al equipo le han condenado errores individuales que han tirado por tierra el buen camino por el que iba en cuanto a la imagen y al juego se refiere. Jugadores como Nahuel Leiva, que comenzaron con mal pie, se han reivindicado y están dando la cara. Otros como Álex Bermejo o Luis Pérez se han vuelto indispensables y sus ausencias afectan seriamente al rendimiento del equipo.

López Garai, ultimátum

Y ahora viene el Cádiz al Heliodoro. El equipo que es líder de la actual Segunda División, con una superioridad aplastante sobre el resto. El rival perfecto para resucitar o, si pasa lo que nadie en la isla quiere, enrarecer aún más el ambiente. Viene el Cádiz con Álvaro Cervera, “Choco” Lozano y Nano, gente que en otro momento tuvo el del Tenerife como escudo.

López Garai

López Garai, en la banda | CD Tenerife

Para Aritz López Garai solo queda un camino, que es ganar. Los máximos accionistas del club han perdido la esperanza y, alguno, hasta se permite la licencia de decirlo a bombo y platillo cada vez que tiene un micrófono delante. El proyecto de López Garai tiene las horas contadas y puede que no pase del domingo. Que un tropiezo y la caída al descenso, de nuevo, en la jornada dominical, provoque la salida del técnico, que ya había sonado en su día cuando José Luis Oltra fue despedido a cuatro jornadas para finalizar la pasada temporada. Se escogió en aquella ocasión a Luis César Sampedro porque ya en la cabeza de Víctor Moreno estaba la idea de empezar de cero con el actual técnico, a pesar de su poca experiencia en los banquillos.

“Los jugadores, aunque en ocasiones no consiguen plasmarla, saben en qué consiste la idea de López Garai, pero les falla algo muy importante en el deporte: el acierto”

El Tenerife debe ser dominador, presionar muy arriba, llegar más que su rival al área contraria y, sobre todo, tirar a puerta. Hay materia prima, pero parece que, en ocasiones, esa materia no se ha sacado aún de su envoltorio. Jugar con miedo es imposible. Los errores marcan. El técnico blanquiazul ha tejido diferentes maneras de “castigar” un error. Incluso, su cargo, le da la oportunidad de ir corrigiendo esos errores cada semana, pero cuando se corrigen unos, aparecen otros.

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Penaltis innecesarios cometidos, fallos en la marcas, malos posicionamientos, pases hacia atrás peligrosos. Hay que corregir esos detalles desde la tranquilidad. Pero es cierto que la afición ha perdido la ilusión y ya ni siquiera permiten el mínimo error. Así, y con todo esto, la única manera de alargar la vida como blanquiazul de Aritz López Garai es haciendo algo que, hasta ahora, sólo Albacete y Alcorcón han conseguido: ganar al Cádiz. Cualquier otra cosa podría significar la salida del club del técnico de Baracaldo y, para ello, parece que ya hay un ultimátum presente.

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