No es su primera vez, ni tampoco la segunda. En su tercera etapa como jugador de la SD Huesca, se ha destapado en su máximo esplendor. Un futbolista digno de admirar, de ser estudiado y analizado en cada una de sus facetas dada su superación en todos los ámbitos del juego. Una segunda juventud que está alzando a los altoaragoneses a lo más alto de la clasificación, cautivando a los aficionados tal y como hizo anteriormente. Un papel digno de Mikel Rico.

Mikel Rico

Mikel Rico pugna un balón junto a Kitoko | LaLiga

Una entrega inquebrantable

Ni un sólo pero. Desde la pretemporada y como uno de los primeros refuerzos en llegar, el nivel del arrigorriagarra cayó en la localidad oscense como si de una divinidad se tratase. Un sentimiento de pertenencia recíproca que reunió dos rumbos en los momentos más difíciles. Un placer al que pocos pueden aferrarse. Y no ha podido tener mejor resultado. Tras 15 jornadas, Rico es un fijo en las titularidades de Míchel, un indiscutible al que parece impensable toser sea quien sea su competidor.

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Es posible que la irregularidad sufrida por el conjunto azulgrana haya influido en la visibilidad de sus actuaciones, pero el rendimiento mostrado hasta el momento no ha sido preocupante en ninguna ocasión. Mucho menos su entrega, siempre con la suficiente inteligencia para anular el peligro. Con mayor o menor fortuna, en Mikel se ha descubierto una vértebra fundamental, y aunque no lo parezca, a sus 35 años demuestra condiciones todavía dignas de Primera División. El pasado en la élite con el Athletic Club ha reforzado sin duda su protagonismo en Huesca.

La experiencia, un alto grado

Si el Huesca ha crecido con el paso de las jornadas, gran parte de culpa la tiene él gracias a su notoria presencia junto a Mosquera y Juan Carlos. Los dos goles y las cuatro asistencias cosechadas reflejan su importancia en el devenir de un centro del campo cargado de mucha competencia. Así, abanderado de la constancia y la jerarquía, Rico ha regresado a “casa” de la mejor forma posible, consagrado en su veteranía y en el liderazgo sin brazalete.

Y es que las estadísticas no lo son todo. Por encima de los números se encuentra predominante su labor defensiva-ofensiva en el corte, la presión y, sobre todo, en los marcajes. Sus compañeros pueden estar tranquilos, saben que sus espaldas están bien cubiertas con un seguro tan presente. No hay futbolista en la plantilla azulgrana que abarque tanto espacio como él, ni mucho menos que lo recorra con la misma intensidad y sentido desde el primer minuto hasta el último. Físico, resistente y cumplidor. Un experimentado total.

Mikel Rico

Mikel Rico celebra uno de los goles anotados frente al Real Oviedo | LaLiga

“Un sentimiento de pertenencia recíproco que reunió dos rumbos en los momentos más difíciles. Un placer al que pocos pueden aferrarse”

Mikel Rico, ADN Huesca

Tanto en lo deportivo como en lo extradeportivo, el centrocampista sigue demostrando su calidad profesional y humana. Ahora, ¿mantendrá su nivel? En una liga tan larga como la Segunda División nunca se sabe, pero lo que está claro es que Mikel Rico mantendrá un peso fundamental dentro del equipo hasta el final de la misma. Si consigue el aguante deseado, posiblemente los éxitos azulgranas estén asegurados mínimamente con una posición privilegiada. De la mano y con compromiso, el vasco es una de las mejores noticias que le ha podido suceder a la SD Huesca.

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De los pies a la cabeza, Mikel Rico representa el lema que tanto retumba en El Alcoraz. Ese ADN ‘Fieles siempre sin reblar’ que captó desde el primer día y transmite al resto del vestuario como todo capitán. Su filosofía y la del Huesca se han compenetrado a la perfección con un claro objetivo: luchar por los objetivos más altos a base de humildad. Con un pasado unido en la categoría de bronce y de plata, sólo queda buscar un futuro en la élite. Y con su jerarquía todo es posible.

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