La constancia, tarde o temprano, siempre acaba encontrando su recompensa. Una máxima que no siempre se cumple en el mundo del fútbol. Sin embargo, no podíamos empezar de otra forma este artículo para hablar de uno de los grandes estandartes del trabajo, del sacrificio y del difícil oficio del gol. Salamanca, Elche, Recreativo, Real Oviedo y Reus. Poco a poco se iba acercando a su tierra, para finalmente conseguirlo hace ya casi un año. Real Zaragoza, La Romareda y Miguel Linares. El círculo se cerraba a sus 37 años.

Miguel Linares

Linares, tras marcar al Almería | El Desmarque

Miguel Linares, contra viento y marea

En este deporte nadie te regala nada, y menos aún cuando tu misión es la de marcar goles. El fútbol tampoco entiende de dudas ni excusas, y Linares no iba a ser la excepción. Subiendo desde abajo, sin prisa pero sin pausa, y recogiendo ahora los frutos de esa trayectoria. Once temporadas consecutivas en Segunda División, una cifra de la que pocos pueden presumir. Once campañas perforando redes rivales, algunos años con mejor suerte que otros, pero siempre cumpliendo para un total de 63 dianas en la categoría de plata.

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Su objetivo estaba marcado desde el inicio: jugar en el primer equipo de su ciudad, el Real Zaragoza. Quedaba mucho camino por recorrer hasta alcanzar el objetivo. La oportunidad llegó a principios de este año tras el desagradable desenlace del Reus. Las deudas aniquilaron al equipo catalán y la plantilla buscó nuevos destinos. A Linares le surgió la oportunidad, con un Zaragoza en horas bajas, y él no lo dudó.

El gol por encima del rol

Fueron meses complicados para el club maño. El delantero aún tuvo tiempo para marcar un par de goles en los trece partidos que disputó. La salvación no era el objetivo, pero finalmente se salvaron los muebles. Se esperaba un verano movido, donde Linares no tenía un puesto asegurado en la plantilla. La llegada de los Kagawa, Luis Suarez o Dwamena le ponían las cosas aún más complicadas. Pero él había llegado para quedarse.

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El inicio de liga fue más que prometedor, pero con un Linares alejado incluso de las convocatorias. ¿Momento para arrojar la toalla? Eso no entraba en sus planes. Primero el bajón en el juego del equipo y después el infortunio de Dwamena le empezaron a despejar un poco el camino. No le hizo falta más que un resquicio para demostrar que seguía ahí, que siempre ha estado ahí, paciente, para esperar su oportunidad y aprovecharla. En Almería, en un partido donde los protagonistas debían ser otros, Linares entra en el minuto 60, con 1-0 en el marcador. Cinco minutos más tarde, el marcador ya reflejaba un empate a 1.

A seguir picando piedra

Luis Suárez será el delantero titular frente al Albacete este próximo sábado. Las cifras le avalan. Pero Víctor Fernández tendrá clara una cosa en este y en los próximos encuentros, y es que tiene a un jugador en la plantilla que se va a dejar todo por su equipo. Juegue uno o noventa minutos. Y que además ya ha demostrado que puede marcar las diferencias. Se llama Miguel Linares.

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