No corren buenos tiempos en El Molinón. Otro proyecto camino de estrellarse. En Gijón se sigue pidiendo la cabeza de Torrecilla, de los que mandan, y empezar a apostar por fin por un Sporting con una planificación deportiva sólida.


El propio Torrecilla, en rueda de prensa, ha ratificado a José Alberto, que continuará siendo el técnico sportinguista. A su vez, lanzó un dardito a los jugadores, pidiendo que asumiera responsabilidades y que diera un paso adelante. También apeló a la unidad. Declaraciones que no han sentado bien a parte de la afición.

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José Alberto, dando instrucciones | Marca

El Sporting marcha 17º en la tabla. Tan solo cuatro victorias en 17 partidos, con 17 goles a favor y 19 en contra. Dos puntos por encima del descenso, a ocho del sexto puesto. Es duodécimo en puntos conseguidos como local, con 12 puntos de 27 y derrotas duras como el 1-3 ante Alcorcón o el reciente 0-2 frente a Tenerife. En definitiva, números insuficientes para un proyecto que apuntaba al ascenso.

Manu García, estrella solitaria

Una de las claves de este inicio de curso ha sido la incapacidad de José Alberto para rodear a Manu García de un contexto favorable. El ex del Manchester City se ha destapado como el mejor jugador del equipo, dejando detalles de mucha talla cada semana. Sin embargo, necesita un equipo que adopte determinados automatismos.

El Sporting no es precisamente un conjunto fiable en salida de balón. Jugadores como Babin o Marc Valiente tienen dificultades para encarar y dividir. Javi Fuego, algo irregular en su inicio, tampoco consigue monopolizar la iniciación de jugada. Nacho Méndez, al que le ha faltado continuidad, o Pedro Díaz tienen el cometido de escalonarse y dar una opción de pase. Si reciben pasado el mediocampo, ahí entra en escena Manu García en la zona de tres cuartos.

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Manu García conduce | El Comercio

El problema reside en que el balón llegue en buena situación a Nacho Méndez o Pedro Díaz. A menudo el Sporting recurre al balón largo, en busca de Djuka o Aitor García. Por las condiciones de estos dos, no es mala idea, pero pierdes mucho de Manu García, el cual tiene que recibir en campo rival tras un rechace o segunda jugada.

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Los laterales tampoco parecen los idóneos para facilitar la salida limpia de balón. Damián Pérez es potencia y velocidad, pero no calidad. Unai Medina tampoco parece el jugador más fino con el cuero. En una propuesta de salida de balón por raso, en ocasiones se tiende a pensar que solo importan los medios. No obstante, los centrales y laterales son fundamentales, pues son los que inician y, en el caso del Sporting, no parece que ninguno sea idóneo para ese rol.

Cambio de sistema, juego más directo

El cambio de sistema reciente que ha implantado José Alberto tampoco parece que ayude a fomentar el fútbol combinativo. Con Cris Salvador de tercer central, el equipo pierde presencia arriba. Si bien es cierto que Salvador, tradicionalmente mediocentro, sí que puede aportar mejor salida de balón, su ubicación en el centro la dificulta, pues sería más útil en iniciación de la jugada si se situara de central derecho o izquierdo para explotar por uno de los costados.

José Alberto procuró en el inicio de curso asegurar el nivel defensivo antes de desarrollar un efectivo ataque. La situación hoy es que ni en defensa son sumamente fiables, ni en ataque han potenciado a perlas como Manu García. Toca reinventarse”

Obviando el espeso partido en el Tartiere, ante el Tenerife los asturianos crearon peligro con juego directo. En la primera parte, Aitor García explotó de segundo delantero con múltiples desmarques de ruptura. En definitiva, mucho balón largo a la espalda de la defensa y poca combinación en la medular. Como resultado, Manu García intentaba la jugada en solitario cada vez que recibía en campo rival, puesto que fueron muy pocos los balones que pudo cazar.

Sporting, nivel individual decepcionante

Analizar el rendimiento individual puede ayudar a explicar el pobre bagaje del Sporting. Djurdjevic, siempre trabajador y entregado con sus desmarques, no ha dado el paso adelante a nivel goleador que se le pedía. Javi Fuego no domina el centro del campo pese a la experiencia que ostenta. Pese a sus últimos grandes partidos, Aitor García empezó algo irregular en las primeras jornadas.

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Fichajes como Álvaro Vázquez tampoco han dado la talla. Otros que ya estaban, como Pablo Pérez o Carmona, han desperdiciado grandes oportunidades como el derbi del Tartiere. Todo ello genera un clima de desconfianza que se ha apoderado del equipo, especialmente en El Molinón, donde la presión atenaza cada vez más a los chicos de José Alberto.

En definitiva, un Sporting muy insuficiente a nivel individual y colectivo. José Alberto procuró en el inicio de curso asegurar el nivel defensivo antes de desarrollar un efectivo ataque. La situación hoy es que ni en defensa son sumamente fiables, ni en ataque han potenciado a perlas como Manu García. Toca reinventarse.

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