Hay una infinidad de parejas que han dejado una huella importante a lo largo de la Historia. Desde los Reyes Católicos hasta David y Victoria Beckham, pasando por los Bonnie & Clyde, Mickey y Minnie, Bisbal y Chenoa, Pedro y Pablo, la tortilla y la cebolla, las papas y el mojo. Esta relación entre parejas ha repicado también en el mundo del fútbol. Piqué y Puyol, Messi y Ronaldinho, Iniesta y Xavi, Mario Bermejo y Antoñito, Oliver Atom y Tom Baker. Y es que donde cabe uno, caben dos. Una unión entre dos entes que forman un solo ser. Una cosa no podría haber sido entendida sin la otra. No debería.

Es sencillísimo que en una pareja todo vaya bien en un primero momento. Pero cuando el compendio individual empieza a evidenciarse es cuando comienza a asomar los escollos. Las personas, animadas por aquello que les atrae, suscitan que haya una comunicación fluida en todo momento. Todas las personas nos vemos en la necesidad de tener metas que generen interés e ilusión. Si no las hay, el deterioro de la vida en esa relación que surge entre dos individuos se hace más que evidente. Ese pequeño habitáculo social imaginario que se forma en el vínculo existente entre dos seres, que es una sociedad, tiene sentido única y exclusivamente en la suprasociedad concreta en la que vive.

Viera

Jonathan Viera y Pedri, en boca de todos. UD Las Palmas.

Los protagonistas del vals

Pedri González y Jonathan Viera son la sonrisa de la Unión Deportiva Las Palmas. Son los encargados de dirigir el baile. Son el vals amarillo, el vals de los sueños. La pareja (casi) perfecta.

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Y es que sí, se dice que Las Palmas sufre de Vieradependencia o Pedridependencia. Pero me atrevería a decir a que es una relación dependiente. Viera necesita de Pedri y Pedri de Viera. Ambos futbolistas se complementan estupendamente bien en el campo. Se dice que son como una ecuación, la cual no tiene sentido si le quitas a uno de sus miembros.

Hasta ahora, la comunicación entre ambos es estupenda. Se entienden en el césped y brillan cuando tocan el esférico. La conexión entre ambos es única, pocos equipos pueden tener la suerte de contar con tal pareja que fluya tan bien.

Lo que dicen los números

Y es que los números hablan por sí solos. Las Palmas no ha perdido ningún encuentro con Jonathan Viera y Pedri en el terreno de juego. El número de goles anotados por ambos son exactamente el 50% de los goles totales que ha marcado la Unión Deportiva. Si llevamos los datos más allá, contamos un total de cuatro asistencias del tinerfeño. Esto hace que el de Tegueste haya participado, ni más ni menos, que en el 35% de los goles que ha marcado Las Palmas; un 5% menos que el de La Feria.

Datos de goles y asistencias a 29 de noviembre de 2019. LaLiga.

Los números cambian cuando falta uno de ellos. Sin Jonathan Viera, la Unión Deportiva ha ganado un partido, empatado cuatro y perdido tres. Esto supone que sin El Mago, Las Palmas ha perdido el 70,83% de los puntos en juego. Sin Pedri, se ha empatado tan solo un choque, y se han perdido cuatro encuentros. Un 80% de los puntos se han perdido. Cifras desoladoras.

La dependencia entre Viera y Pedri

Pero, ¿realmente Viera necesita de Pedri y viceversa? Pedri se ha enfundado la elástica en seis choques sin Jonathan Viera. En esos partidos, Las Palmas ha ganado un encuentro, empatado tres y ha perdido dos. Por otro lado, el de La Feria, ha jugado tres partidos sin Pedri. Todos se han perdido.

Hablar de resultados, que son fruto de 90 minutos, 22 jugadores y miles de circunstancias, puede ser algo superficial. Lo cierto es que, con esos datos en mano, Se podría decir que uno necesita del otro. Yendo un pequeño paso más allá, centrándonos en el número de pases y disparos que ha realizado Las Palmas, nos podríamos fijar en que hay un ligero crecimiento cuando ambos juegan juntos (jornadas 7, 8, 9, 10, 11 y 17) pero podría no ser determinante a la hora de decidir un partido.

Diversos factores influyen en los datos, de eso no cabe duda. Pero la pareja Viera-Pedri no es la única que hay en Las Palmas. La Unión Deportiva Las Palmas es una sociedad formada por pequeñas sociedades. Juntas se complementan. Tanto en esa pequeña sociedad como en la que he denominado suprasociedad.

Una sociedad de sociedades

La pareja de centrales ha ido variando. Pocas han funcionado con solidez. El nivel de Mauricio Lemos ha estado muy debajo de lo esperado. El charrúa ha sido una de las decepciones del club amarillo. Y es que su lentitud no se ve compensada con los demás futbolistas que pueden jugar en dicha posición. No está ese Ximo Navarro, ese Gálvez, ese Bigas. Aythami Artiles, Mantovani o Deivid son cuasi incompatibles. La mejor dupla que ha funcionado ha sido la de Aythami y Mantovani. El central de Arguineguín, y el argentino, han sido los futbolistas que han mostrado un mejor desempeño. El primero, siendo criticado duramente en su regreso, ha sido capaz de dar una vuelta de tuerca y convencer. El argentino, el segundo más veterano de la plantilla, cumple con creces a pesar de su edad.

Desde la salida de Roque Mesa, la posición de centrocampista defensivo ha quedado medio huérfana. En dicha posición, Las Palmas siempre ha necesitado a un futbolista cuya técnica esté por encima del resto, un portento físico capaz de subir y bajar a por y con el cuero. Íñigo Ruiz de Galarreta y Fabio González parece que han cubierto esa necesidad. Ambos futbolistas han ido cumpliendo, han crecido a medida que pasaban las jornadas.

Viera

Los jugadores de Las Palmas celebran un gol. UD Las Palmas.

Hay otras que no se han podido probar. Atrae demasiado esa pareja Rubén Castro-Sergio Araujo. Las lesiones de ambos jugadores han impedido que podamos disfrutar de esa dupla que se antoja destructiva. Habrá que esperar para ver a ambos en acción. Mientras tanto, Juanjo Narváez y Pekhart ocupan el puesto. Ambos futbolistas (sobre todo el checo), se complementan bien con las bandas (normalmente cubiertas por Álvaro Lemos/Éric Curbelo con De la Bella/Dani Castellano). Los laterales amarillos no tienen miedo de llegar arriba, suponen un plus para el ataque de Mel.

Una idea que defina al equipo

Esto hace pensar en lo que en las últimas jornadas se ha desprendido: con Viera y Pedri no basta. Uno necesita al otro y viceversa. La Unión Deportiva Las Palmas no depende Jonathan Viera o Pedri. La Unión Deportiva Las Palmas depende de una idea en la que creer, de la estabilidad. Es cansino volver a lo de siempre, pero es el mejor y más reciente ejemplo de la década: en la época de Quique Setién a los mandos del primer equipo, Las Palmas creyó en una idea. Al traste se marchó todo cuando el cántabro anunció que dejaba su puesto.

“Tenemos que conectarnos con lo que fuimos antes, sólidos con el balón, más temibles”

Pepe Mel

Todo equipo de fútbol necesita -debería- una identidad. Un estilo de juego que le defina. Esa identidad surge, inherente, al colectivo. Porque todas las sociedades viven colectivamente. Nace, por tanto, a raíz de quién piensas que eres y de qué esperas de los demás. Cuando estás con otra persona cuya identidad es similar, todo fluye. Tú esperas y buscas algo que la otra persona también. Se debe defender esa identidad, ese estilo de juego, esos valores que definen a un equipo.

Ya no sólo referido al equipo como ente deportivo, como un medio para hacer dinero. Sino como una entidad intrínseca a la cultura de nuestras sociedades. Esa identidad debe ser de tal magnitud para que tenga sentido, para cualquiera de las patas que sostienen un club de fútbol, pertenecer a él. Si esa identidad es tan caótica, tan diversa, tan amorfa, se convierte en un sinsentido; no significará nada pertenecer o establecer una relación con ella. Aunque quizá no se deba pedir peras al olmo, y esa identidad no sea una causa, sino un resultado. El resultado y clara evidencia de que, como sociedad, somos deplorables.

 

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La sociedad Viera-Pedri es única, diferente a las demás, sí. Es ilimitada, porque nunca sabemos hasta dónde puede llegar (más lejos de lo que ha demostrado, sin duda). Es un lujo, debería estar prohibida. Pero no es la única sociedad. Necesita de otras para poder brillar más de lo que ya reluce. Quizá sea la identidad que transmite esta pareja lo que necesita Las Palmas.

Con Pepe Mel hay pocas dudas de que esto sea así. Ha sido, en la historia reciente de Las Palmas, uno de los entrenadores que más confianza se ha ganado de la afición, porque ha sabido transmitir la idea de que el equipo necesita un sello. La casa siempre se debe construir por los cimientos, partiendo de una idea base que no debe variar en demasía respecto a lo que se busca. A partir de ahí, que venga lo que tenga que venir. Pero, por favor, no dejemos de lado quiénes fuimos, porque cuando lo olvidamos, es cuando peor ha ido. Y no solo se trata de fútbol.

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