Rubén Baraja es el elegido. El vallisoletano será el encargado de dirigir al CD Tenerife hasta el final del curso. El ex de Elche, Rayo Vallecano y Sporting de Gijón ha sido el preferido de la cúpula blanquiazul para enderezar un proyecto que se estaba tambaleando.

Baraja

Rubén Baraja, en un entrenamiento del Tete | Diario Marca


Eso sí; esta elección supone un cambio radical de filosofía respecto al equipo que estaba cimentando López Garai. Hasta ahora, la posesión como arma principal para atacar y defender. Ser protagonistas en todos los campos, jugar con los laterales muy adelantados o ver como los extremos se colocaban en posiciones interiores en muchas ocasiones eran las bases del conjunto chicharrero 19/20.

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Baraja, un giro drástico

La llegada del ‘pipo’ supondrá un giro de timón de 180º y veremos en ‘El Volcán’ algo muy distinto a lo que hemos visto hasta la fecha:

– Fortaleza defensiva: el nuevo Tenerife le dará mucha importancia a lo táctico, a poblar la zona media de la cancha y al concepto de ‘defender en bloque’. En su presentación, Baraja ya destacó que, sobre todo, buscará dotar de “solidez” la parcela defensiva. Por lo tanto, está claro que con el nuevo técnico se verá un equipo más práctico que vistoso.

– Cambio de esquema: la 4-1-4-1 ha sido la formación preferida del entrenador vallisoletano hasta su llegada a la isla. La posibilidad de que la implante en la isla es alta. Hay futbolistas que encajan en esta pizarra y no sería raro ver en el Heliodoro Rodríguez López un nuevo dibujo táctico. Alberto o Aitor Sanz serían el pivote defensivo, Luis Milla y Borja Lasso jugarían como interiores, y partirían desde los costados Suso, Nahuel o Álex Bermejo. Será interesante ver cómo funciona.

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– El contragolpe, como forma de vida: conducciones rápidas, jugadas que tengan 5-6 toques y transiciones verticales, así será el CD Tenerife de Rubén. Los canarios pondrán el cerrojo en su mitad de la cancha y cuando haya oportunidad saldrán como puñales a la contra. Un estilo que se ha visto en la isla en años atrás, pero que dista (y mucho) de lo que venían haciendo los de Garai.

Un ‘nuevo’ equipo, una ‘nueva’ filosofía y un ‘nuevo’ esquema que pueden solucionar los problemas que los blanquiazules estaban teniendo en las 18 jornadas disputadas. Esperemos que los cambios no tengan el efecto contrario y aviven las llamas del incendio. Con todo a La Rosaleda.

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