La expresión «entre la espada y la pared» proviene de la mitología griega, que cuenta que en el estrecho de Mesina, que separa Grecia de Italia, vivían los monstruos Escila (una ninfa transformada en una criatura de siete cabezas) y Caribdis (que generaba grandes remolinos de agua), cada uno a un extremo del estrecho. Cuando un barco se veía obligado a navegar por estas peligrosas aguas hacía lo posible para mantenerse lo más alejado de cada uno de ellos, lo que dio pie a la expresión «entre Escila y Caribdis», que fue evolucionando hasta nacer la que nosotros conocemos actualmente. Una situación familiar para el Dépor de Sampedro

El Dépor, entre la espada y la pared

Sampedro

Peru Nolaskoain | El Español

Cualquiera afirmaría sin temor a la exageración que el Real Club Deportivo de A Coruña se encuentra en esta misma situación. Algunos incluso se atreverían a decir que el equipo herculino se está hundiendo en las peligrosas aguas entre Grecia e Italia.

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Una vez oí una frase, no recuerdo a quien ni cuando, respondiendo a esta misma expresión, que dice: «cuando te encuentras entre la espada y la pared, tienes que romper la pared». Entonces no lo pensé pero supongo que también valdría con quitarle la espada a quien la sostiene. Dos soluciones a un problema que podría utilizar el Dépor para afrontar su estatus actual. Dos soluciones arriesgadas, pero necesarias.

El problema, el segundo problema, mejor dicho, viene cuando parece que el club coruñés ni siquiera se esfuerza por aplicar una de las dos. Cuando parece que tienen demasiado miedo al posible desenlace como para comprobar qué pasa si dan ese paso adelante. Y esto puede explicar lo que está pasando tanto en los más altos estamentos del Deportivo como en la plantilla.

Ahora nos centramos en Luis César Sampedro, el entrenador del equipo. Desde el primer momento, cuando descubrimos que él sería el sustituto de Juan Antonio Anquela, después de que este fuera cesado el 7 de octubre debido a los malos resultados, muchos fueron críticos con su contratación. Porque no todos estaban de acuerdo en que la culpa fuera del técnico. Obviamente, un club no puede despedir a los 25 futbolistas de una plantilla. Por eso quien se va es quien está a los mandos. Pero, en ocasiones, puede dar buenos frutos un poco de paciencia.

Sampedro, ¿qué ha cambiado?

Sampedro

Luis César Sampedro con el equipo | El Correo Gallego

Nunca sabremos qué hubiera pasado de haber continuado Anquela. Pero sí sabemos lo que está pasando con Sampedro, alrededor de quien han comenzado los rumores de que podría abandonar la entidad blanquiazul de continuar por el mismo camino. Y lo que está pasando con el nuevo entrenador es que nada ha cambiado. Como suele decirse, la vida sigue igual. Los resultados no han sido mejores, de hecho, han empeorado. Anquela consiguió una victoria, en la primera jornada. Es verdad que disputó diez partidos, por ocho todavía de Sampedro, pero desde luego la tendencia no indica que vayan a conseguir, siquiera, igualar este particular marcador.

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Sí es verdad que Sampedro ha estado probando cosas nuevas, especialmente en las últimas jornadas. Pero esto debería haberse hecho desde un primer momento. Cuando algo no funciona, se corrige inmediatamente. O al menos se intenta. Pero no se deja continuar del mismo modo.

Además, las modificaciones no han funcionado, y tampoco tendría sentido que lo hicieran.

En el último encuentro hasta ahora de LaLiga SmartBank, el Dépor viajó al Anxo Carro para enfrentarse al Club Deportivo Lugo.  Hay formas y formas de marcar un gol. Pero, ¿no dificulta un poco ese objetivo si se juega sin delantero? Es verdad que en el once inicial, de hecho no fue cambiado, jugó Koné. Pero lo hizo en banda izquierda. Con Ager Aketxe en el centro y Mollejo por la derecha, en el ataque de tres.

Con todos los respetos para Sampedro, que merece tantos como cualquiera que entra a un campo de fútbol, además de que él sabe mucho más que yo de lo que está haciendo, no parece que esa sea la forma de ir a por el partido. Ya no de ir a marcar un tanto que les de la victoria, sino de marcar varios para generar además algo de ilusión en un equipo, en una afición, que están en el fondo del pozo.

Lamentamos tener que decirlo y no nos atrevemos a decir cuál es la solución pero… Tampoco con Sampedro.

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