Tras la llegada de Guti, la Unión Deportiva Almería ha mejorado notablemente en ciertos aspectos. Jugadores como Juan Muñoz, Darwin Núñez o José Carlos Lazo están rindiendo a un nivel espectacular, muy por encima del mostrado con el anterior técnico. 


Guti, ecuación resuelta

El club presidido por Turki Al-Sheikh acertó indudablemente contratando al ex-jugador del Real Madrid. Pedro Emanuel cuajó un excelente inicio de temporada, pero con el paso de las jornadas el equipo iba perdiendo esa lucidez que tantos puntos le había dado en los primeros encuentros.

Lazo

José Carlos Lazo, MVP de la Jornada 18 | Diseño de Raúl Roján

Quizá porque en esas primeras jornadas, el técnico portugués aprovechó la inercia del trabajo con Óscar Fernández. Con el paso de las semanas, esa inercia se vino abajo. Comenzaron a entrar en el equipo los nuevos fichajes y el luso no daba muestras de hallar el camino que el equipo necesitaba. Por ello, y pese a que la clasificación del club indálico era casi inmejorable, la nueva propiedad del club decidía dar un cambio de rumbo y entregar el mando de la nave a José María Gutiérrez, ‘Guti’.

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Con el técnico, formado futbolísticamente en ‘La Fábrica’, el conjunto almeriense ha cambiado la ecuación de su fórmula. Un fútbol basado en el toque, sacando el balón jugado desde atrás, buscando la asociación entre futbolistas y de un marcado carácter ofensivo que ha revitalizado al grupo. Además, ha realizado ciertos ajustes que se amoldan a su idea. Fernando ha sustituido en las últimas semanas a René, capitán eterno, decisión basada en la mejor salida de balón con los pies del hasta ahora guardameta suplente. Además, ha desaparecido al figura del mediapunta, dando paso a una dupla ofensiva que hasta la fecha están ocupando Darwin Núñez y Juan Muñoz. Y a ello, se une el gusto del técnico madrileño por el juego por bandas, y ahí aparece nuestro protagonista. Su figura emerge en tal contexto.

José Carlos Lazo, irregularidad diferencial

José Carlos Lazo es un extremo de características tradicionales mezcladas con las modernas. Especialmente por su capacidad desequilibrante podríamos situarlo entre los extremos tradicionales, aunque su tendencia es la de trazar diagonales en conducción que rompen líneas. En dicha condición de ruptura, Lazo acentúa las asociaciones, causando desconcierto en las defensas rivales.

Velocidad en la carrera, con y sin balón, conducción exquisita, verticalidad, regate, desborde y definición. La calidad que atesora en sus botas y su mente el jugador gaditano se convierte en diferencial. Sin embargo, le cuesta al atacante encontrar la regularidad en el rendimiento. La continuidad en sus actuaciones estelares. Y de hallarla, esa regularidad le convertirá en un futbolista de élite, de recorrido y de importancia vital para el equipo que disponga de sus servicios. Su juventud invita a aventurar que dicha cualidad aún está a tiempo de eclosionar.

El Almería, un hábitat inmejorable para Lazo

A sus 23 años, Lazo se encuentra en el momento ideal para dar ese salto de calidad que le lleve a la élite. Y se encuentra en un lugar inmejorable para alcanzar ese escalón. Un Almería que busca objetivos ambiciosos, como ambicioso debe ser el joven extremo para seguir progresando. Los almerienses buscan un ascenso para el que Lazo ha de ser fundamental y diferencial.

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Así, de la mano, equipo y jugador, deben crecer y estabilizarse en la élite. Su objetivo es idéntico y su ambición y capacidad para gestionar la presión deben ser el empujón definitivo. José Carlos Lazo, amenaza y esperanza rojiblanca.

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