Lo que hagas en esta vida tendrá eco en la eternidad. Tal vez en tal pensamiento, Nino está marcando una época. No sólo en el Elche CF, que también. Lo está haciendo en el fútbol, especialmente en el de plata. El jugador de origen almeriense es sin duda un referente, una referencia, en tal sentido. Hablar de Nino es hablar de Segunda División y viceversa. A sus 39 años, la admiración de la práctica totalidad del entorno de plata hacia su figura posee una sombra interminable.

Nino

Nino, leyenda viva del Elche | informacion.es


No es sencillo escribir sobre un futbolista de tal recorrido sin caer en la repetición. ¿Qué no se ha escrito ya sobre Juan Francisco Martínez Modesto? No hay mayor temor para el redactor que el de pecar de caer en la redundancia. O quizá sí, quien sabe. Una redundancia en la que, sin duda, tropieza a menudo Nino. La del gol, sin duda, es de esas en las que el fubolista de Vera salpica a menudo.

Nino, historia de la categoría de plata

Sí, el actual capitán del Elche no es tan sólo historia de su actual club, aunque obviamente sí que será recordado como leyenda en él. Porque Nino comenzó su carrera profesional en el club ilicitano, aunque también ha dejado huella en sus otros clubes, CD Tenerife y Osasuna. El menudo delantero ha vivido en su carrera tantos ascensos como descensos: 4. Y es que allá por 1999, ya con un gol en su haber en competición liguera, consiguió su primer ascenso a Segunda División con el Elche. Tras 90 goles, en 2006 ascendió hasta Primera División, donde se estrenó como goleador con el Levante. Fue sólo una temporada, para pasar a otra de esas plazas donde su nombre siempre se recordará con cariño.

En Tenerife, ascendió a Primera siendo pichichi de la categoría con 29 goles, pero también vivió un doble descenso que acabó con el Tete en la categoría de bronce. Ello le llevó a Osasuna, de nuevo en Primera División, aunque en la máxima categoría no terminó de explotar jamás. Un nuevo descenso a Segunda División con los rojillos, tras tres temporadas, y un retorno a la élite con un nuevo ascenso, tras el que regresaba a la que realmente era su casa: Elche. Los goles siguieron cayendo, pero también el conjunto franjiverde cayó al infierno de 2ªB. Parecía el fin de la carrera de Nino. Las últimas doce dianas de plata de un mito. Pero no. Aún debía servicios a una hinchada que le adora.

La leyenda de la eterna juventud

Con 37 años, y tras una nueva experiencia traumática, quizá cualquier otro hubiese decidido colgar las botas. Él no. Vicente Mir, Acciari y Josico. Ninguno de ellos parecía encontrar el camino para el retorno por la vía rápida a Segunda División. Llegó entonces José Rojo Martín, ‘Pacheta’. Y la verdad es que para el nuevo míster, Nino no parecía ser imprescindible. No al menos indiscutible. En las alineaciones no era un fijo, sino más bien un revulsivo desde el banquillo. Jamás se fíen de las apariencias.

Leer más | ‘Pregonero del gol’

Es cierto, Nino en grandes ocasiones no era de la partida de inicio. Pero no por ello Pacheta era desconocedor del gran arma que tenía en su poder. En la fase de ascenso, la leyenda de la eterna juventud volvió a emerger. Fue clave, decisivo, para que el desastre que había sucedido sólo un año antes quedase en anécdota. Pregonero y mito, Nino devolvía al equipo de su vida al lugar que, como mínimo, le corresponde. El Martínez Valero volvía a desprender aroma de plata.

Fútbol total, la madurez de Nino

Lo más sorprendente es que Nino, pese a haber vivido del gol toda su vida, es mucho más que eso. A sus 39 años, su inteligencia sobre el terreno de juego va muchísimo más allá del olfato, de la capacidad anotadora. El almeriense es un perfecto conocedor del juego. De los espacios, de los movimientos. Es inteligencia trasladada al verde. Porque su posición ya no es la de delantero, ya no es aquel futbolista que dañaba al contrario con su velocidad, con los desmarques al espacio. No lo necesita. Es capaz de asociarse justo detrás del delantero, de caer a banda, de ayudar en el repliegue. Se ofrece a sus compañeros y les ofrece salida con una inteligencia que no está alcance más que de algunos elegidos.

Leer más | ‘El símbolo del Elche’

Por ello, Nino, que está a sólo un gol de ser el máximo goleador en solitario de la historia del Elche CF, dejará un eco inmenso cuando decida poner fin a una carrera realmente espectacular. Pacheta es consciente de que, hoy por hoy, contar con Nino en su plantilla es un lujo que sólo él puede disfrutar. Y él, su futbolista, sabe perfectamente que su técnico valora el tesoro que tiene ante sus ojos. Ambos, de la mano, han decidido mantener el cofre abierto durante algunos años más para contemplar la riqueza que en él se esconde. Y ojalá el cofre jamás hubiera de cerrarse. Porque Nino, ese del que se habla por sus cifras goleadoras, es mucho más que números. Es leyenda viva de nuestro fútbol. Es el fútbol en su máxima expresión y se muestra ante nuestros ojos cada semana. Disfruten, porque Nino sólo hay uno. Y sigue con nosotros.

Deja un comentario