Hablamos del conjunto de rasgos o características. Esos o esas que permiten diferenciar a un equipo de los demás. Distinguirlo por su idea, su sistema o, simplemente, por su estilo. Es la identidad, aquella que el Lugo parece haber ido perdiendo paulatinamente en los últimos años.

Lugo

El Anxo Carro fue escenario de diversión asegurada


Y es que el Lugo, además, fue de esos equipos que, hace escasamente 3 años, eran absolutamente reconocibles. El hecho de haber contado en sus filas con técnicos como Quique Setién o Luis Milla ayudó a construir una imagen de los lucenses no sólo identificable, sino atractiva.

Lugo, un nombre asociado a un estilo

Costó mucho, pero en el Anxo Carro se ganaron una reputación en cuanto a juego. Era el CD Lugo un equipo al que se nombraba y la sonrisa se dibujaba en las caras de los presentes. Su juego preciosista no les permitió optar al ascenso, pero sí les alcanzó para ganarse el respeto del mundo futbolístico.

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En 2015 y 2016, el estilo de Quique Setién tuvo continuidad en Luis Milla. Era cuando el club lucense trabajaba en una única dirección, con seriedad y convicción . Y en tal idea, el banquillo era el origen de todo. Lo era, como no. De un tiempo a esta parte no es así. Quizá Francisco fuese el último exponente del que fue reconocido como el estilo del Lugo. Tras él, y antes de él, técnicos que poco tienen que ver con ello. Durán, Sampedro, Javi López y Monteagudo. Cada cual más distante en estilo y diferentes entre ellos.

Lugo

Eloy Jiménez, insostenible

El último fue Eloy Jiménez. El de Hellín logró una salvación agónica la pasada temporada. Y con ello se ganó el derecho a marcar el camino en un proyecto nuevo.

El objetivo, la salvación sin importar el camino

De Eloy se esperaba que, tras haberse ganado el beneplácito del Anxo Carro por la salvación, tratase de hacerlo de nuevo, esta vez también con el juego. Nada más allá de la realidad.

“La sencillez de alcanzar el objetivo menos ambicioso contra la dificultad de mutar a un equipo que transmite las peores sensaciones”

El Lugo se ha caracterizado en la presente temporada por un juego pobre, temeroso, defensivo. Por buscar por encima de todo la portería a cero, que asegura el empate. El mayor problema es que, aunque a veces lo haya conseguido, los de Eloy jamás han tenido claro cómo dañar al rival. Aún así, encontraron la victoria en cuatro ocasiones, logrando acabar la primera parte de temporada fuera del descenso.

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Curro Torres, con el Lugo | Imagen: Marca

Lo peor, que habiendo fiado todo a no encajar, el Lugo se haya convertido en el tercer equipo más goleado y el sexto menos goleador. Nadando al borde del abismo. Y eso ha empujado al técnico a la destitución.

Curro Torres, relevo y oportunidad

Curro Torres se encuentra con una gran oportunidad ante sí. Si bien el Lugo no es, sin duda, uno de los mejores equipos en talento individual, tampoco es de los peores. En plantilla, jugadores ricos en recursos, capacitados técnicamente, con experiencia pero también con hambre.

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Así llega un técnico que no ha acumulado experiencias demasiado positivas en el fútbol profesional. Lorca y Córdoba no guardan demasiado buen recuerdo de su paso por sus respectivos clubes. El reto puede advertirse en una doble perspectiva. La sencillez de alcanzar el objetivo menos ambicioso contra la dificultad de mutar a un equipo que transmite las peores sensaciones.

En lo individual, tendrá Curro Torres en Lugo el reto de recuperar el mejor nivel de jugadores que, hasta ahora, no lo han mostrado. Potenciar el nivel de futbolistas como Carlos Pita, Tete Morente, Álex López, Yanis, Cristian Herrera o Manu Barreiro. Unir fuerzas, crear equipo, unidad y unión. La salvación, una temporada más, por encima de la identidad.

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