Cádiz tendrá como objetivo mirar el 2019 con una sonrisa en la cara. Todo dependerá de como se desarrollen los acontecimientos en 2020, pero si todo va bien, el último año de la década será recordado como el año de lanzamiento a la cima del fútbol español. Y todo gracias a un trabajo realizado desde hace ya un lustro. Una plantilla hecha por y para una filosofía, una ideología futbolística de no conceder y matar aprovechando la oportunidad.

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Celebrando un gol | Imagen: Andalucía Para Información


Cervera y su carisma se han convertido en una especie de Maradona en La Tacita de Plata. Su cercanía con la afición, su claridad en las ruedas de prensa, su honestidad y su buen hacer de las cosas le han proporcionado ese status. Nada sería igual si Cádiz y Cervera no hubieran cruzado sus caminos.

La homologación

El técnico ha ido homologando a ciertos futbolistas y cambiado otras piezas en distintas posiciones. Con Álex, ha conseguido que el madrileño se sienta cómodo al fin en un equipo. Además, ha adecuado su estilo de juego para que se mueva cerca del área pero no se prive de ayudar en zonas defensivas. Álex agarró su rol esta temporada y lo está cumpliendo a la perfección. Es el máximo goleador del equipo, en parte gracias a sus llegadas en segunda línea, una de sus especialidades. Además, es el lanzador natural de las penas máximas con los amarillos.

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Cervera es como ese artista que va dando pinceladas. En su lienzo, el doble pivote es imprescindible. Las pinceladas a dar deben realizarse en torno a esos dos hombres. Dos centrocampistas posicionales, de contención. Ya sea José Mari, Jon Ander Garrido, Edu Ramos, Yann Bodiger o Sergio González. A partir de esa base, hay que rodearlos de futbolistas que se sientan cómodos sin la posesión y tengan facilidad y aptitudes para las transiciones rápidas. Este año, el nivel de Salvi volvió a ser brutal. Iza es un lateral con recorrido pero muy implicado en tareas defensivas. Y qué decir de la calidad de Perea, más enchufado que nunca. O de la lucha arriba del Choco. O la evolución del Pacha. ¿El resultado? Liderar la liga y dar cierta sensación de imparabilidad.

El ascenso: encaminado pero con paciencia

La posición de los amarillos es privilegiada pero, con casi medio centenar de puntos, el Cádiz debe afrontar los fantasmas del pasado. En anteriores temporadas, la segunda vuelta siempre fue la que fastidió todo el recorrido de la primera. Desinflarse a partir de estas fechas es normal en el equipo de Cervera desde que se consiguió el ansiado ascenso a la categoría de plata.

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Portada de Fondo Segunda

Por eso, el reto reside en continuar con la buena dinámica y evitar que el equipo se venga abajo. Para ello, el Cádiz cuenta esta temporada con un fondo de armario más amplio, que le abre un abanico de posibilidades mayor a Álvaro Cervera. Además, el conjunto amarillo se reforzará en el mercado de invierno con total seguridad, subsanando así alguna avería que el cuerpo técnico haya podido detectar. Jorge Pombo o Aitor Sanz son los más sonados, además de que se buscará a un extremo izquierdo. Quizás ese sea el punto más negro de la plantilla, la ausencia de un extremo izquierdo puro. Suenan futbolistas como Bryan Gil o Gaspar Panadero.

Cádiz, hacer historia

Tras protagonizar uno de los mejores arranques ligueros de la historia de Segunda División, el Cádiz quiere ponerle el broche de oro a la temporada. En la ciudad el equipo está generando muchísima ilusión, y no ascender, a pesar de no ser el objetivo marcado, supondría una cierta tristeza al no poder volver a la categoría de oro, habiendo estado colocado en la parte más alta de la tabla durante gran tramo de la liga.

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La plantilla está más que preparada para afrontar una segunda vuelta que se antoja dura, pero ilusionante al tener la oportunidad de hacer algo grande. El equipo, por día que pasa, aumenta su unión con la grada y se respira un ambiente muy fuerte a fútbol. Este Cádiz se merece un ascenso.

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