“Estimado” señor Al-Thani,

Se me hace inevitable recordarle algunas cosas que quizá no ha tenido en cuenta a la hora de tomar la decisión de destituir a Víctor Sánchez del Amo. Tras caer eliminado de la promoción de ascenso, el Málaga quedó inmerso en un presente de dudas e incertidumbre tanto en lo económico como en lo deportivo. Con ventas obligadas para garantizar la salida a competición del club. Unas ventas que, por otro lado, mermaban un proyecto que apestaba a decepción a kilómetros.

Al-Thani

Image: 20minutos

De promesas incumplidas

Usted y su entorno prometieron a Víctor una plantilla con aspiraciones de play-off y éste, a sabiendas de que seguramente no iba a ser así, decidió no dejar tirado al club. Tomó entonces las riendas de un caballo herido considerablemente pese a tener en su mano ofertas para soñar con la élite. Sus predicciones se cumplieron: finalizó el mercado y el equipo quedaba reducido a 17 fichas profesionales. Sin integrantes en determinadas posiciones y con problemas semana tras semana para no caer en la alineación indebida. Le habían dejado sólo, usted había desaparecido totalmente de la escena y lo único que seguía al pie del cañón (y seguirá) es una afición a la cual tiene secuestrada.

“Tomó las riendas de un caballo herido considerablemente pese a tener en su mano ofertas para soñar con la élite”

Lo fácil era dimitir, pero Víctor siguió sorteando obstáculos día tras día, semana tras semana, mes tras mes. Así, hasta llegar al final de la primera vuelta con el equipo fuera del descenso y unas sensaciones superiores a la sentencia clasificatoria. Tercer equipo menos goleado sin contar con lateral izquierdo, peor equipo de Segunda en porcentaje de acierto de cara a puerta, uno de los que más ocasiones y remates genera por partido… el diagnóstico del cuerpo técnico a principio de curso era acertado. De donde no hay, no se puede sacar.

Al-Thani, un niño cansado de su juguete

¿Y por qué no hay? Porque usted, señor Al Thani, seamos sinceros, se ha cansado de jugar con el Málaga. Con un juguete roto al que amenaza con tirar en cada una de sus aparentemente temerarias decisiones, más propias de un auténtico desequilibrado mental que del propietario de un club histórico del fútbol español.

Al-Thani

Víctor, en el corazón de los malaguistas | Imagen: El País

Qué mal le sentaron las declaraciones de Víctor la pasada semana, le tocaron su orgullo con realismo y verdades como puños. Y, lejos de admitir el más que palpable estrépito de su dirección, ha decidido acabar con uno de los pocos pilares que todavía mantenían estable al Málaga. Si ya la decisión no tiene ni pies ni cabeza, el cómo ha sido la gota que ha colmado el vaso. Se ha aprovechado de una situación personal extremadamente delicada para “apuñalarle” por la espalda y justificar con ello, con un delito en el cual Víctor es la víctima, su destitución.

Una afición hastiada de una situación insostenible

Pero ha calculado mal la jugada, está en el ojo del huracán y Málaga le recibirá con repudio y crispación si se atreve a pisar la Costa del Sol. Bueno, Málaga, y todo el mundo del fútbol. Extiendo la afirmación para todo su entorno, cómplice también de un trato deleznable que terminará por ponerle en su sitio tarde o temprano.

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Concluyo. Víctor no ha provocado grandes daños hacia la institución como ha argumentado en el comunicado de su destitución. Víctor ha dado una lección de compromiso, profesionalidad y amor hacia una tierra que siempre le acogerá con los brazos abiertos. El único que ha dañado la imagen del Málaga tiene nombre y, por fortuna, todos lo tienen claro. No, no es Víctor Sánchez del Amo.

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Y desgraciadamente, ese que llegó hace unos años prometiendo sueños de grandeza, seguirá dañando a un club que, efectivamente, es de su propiedad. Aunque el Málaga CF pertenece, y siempre lo hará, a su gente. Ese que está fracturando al club lo va a seguir haciendo, aunque vaticino que no por mucho tiempo. Sólo le pido algo a ese mafioso que está matando al club: libere al Málaga y a su gente.

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