Todo cambia, nada permanece Heráclito enunció en el siglo XVII a.c. aquello de “todo cambia, nada permanece”. Un pensamiento que varios siglos después se puede aplicar en esta locura llamada fútbol. Y es que este deporte es una montaña rusa de emociones; lo que un día es alegría, se transforma en cuestión de semanas en apatía 

Continúa Leyendo