Hay frases que ganan sentido con el tiempo. Toman realce. Adquieren significado. Como si el paso de los años terminara por rendirse ante el poder de la palabra para darles la razón. Cuando Jorge Valdano popularizó la famosa cita “El fútbol es un estado de ánimo”, simplemente habló de la experiencia para tratar de explicar una realidad. Quizás no pensó ni por un momento que, en ese preciso instante, estaba sentando las bases de una norma no estricta sobre la que, a partir de entonces, se regiría este deporte. Y, probablemente, tampoco que estaría ofreciendo la clave más exacta para comprender el resurgimiento en LaLiga Hypermotion del Albacete Balompié.
El levantamiento del Albacete
Un equipo decaído en un principio, que rozaba con sigilo la zona de descenso. Y, ahora, ha iniciado un levantamiento que le lleva a caminar con firmeza hacia la cúspide. Hacia una nueva realidad que no coloca barreras a poder soñar en grande. Todo lo contrario. Las destroza. Las arrasa, para abrir paso a la nueva revelación de Segunda División.
Normalmente, un cambio de dirección hacia el progreso viene precedido, en cualquier equipo, de algún tipo de modificación menor. Ya sea la llegada de un entrenador que devuelve el orden a un vestuario roto o, por ejemplo, de un refuerzo de invierno que viene para aportar ese punto de calidad añadido que marca la diferencia sobre el césped.
No es este el caso del Albacete Balompié pues, aunque se han anunciado hasta seis fichajes, todos se han incorporado a una plantilla ya al alza, que poco tiene que ver con la que empezó la temporada el pasado mes de agosto. De hecho, incluso se puede decir que se ha debilitado con la salida de Jon Morcillo, uno de sus activos más diferenciales, con destino a la UD Almería.

Sin Morcillo, pero con la ilusión compartida de un equipo que crece en lo colectivo
En cualquier caso, la metamorfosis de este Albacete Balompié no depende de una pieza ni de la otra. No depende de sustituciones en el banquillo ni de alteraciones de nombres. La vida, en ese sentido, sigue igual en el Carlos Belmonte. Mismas caras, mismos lares. Lo único que ha cambiado es el estado de ánimo de un equipo lanzado hacia la cima desde su triunfo en Copa ante todo un Real Madrid. Causalidad más que casualidad. Ya son tres victorias las que ha enlazado el Albacete Balompié en LaLiga Hypermotion desde que tumbó al equipo de Álvaro Arbeloa en una noche que quedará sellada en la memoria para siempre como inolvidable.
“Ha sido una semana fantástica, mejor que la de El Corte Inglés”
,destacó Alberto González con humor tras vencer al Cádiz CF, primer escollo después de la cita copera. Una semana, a la que le siguió otra (0-1 contra el Real Valladolid). Después, una tercera (2-0 ante el Real Zaragoza) para sumar, en total, un mes entero: enero. Un mes inmaculado para arrancar el 2026.
Una racha sensacional que ha llevado al Albacete Balompié a despreocuparse de los temores de un descenso cada vez más alejado. Y a mirar hacia una parte alta que daría cierto vértigo a cualquiera, pero este Albacete prefiere no deslumbrarse. Tampoco miró a los ojos del Real Madrid aquella noche de Copa. Tan solo bajó la cabeza y apretó los dientes. Apostó por el trabajo como ingrediente principal de una receta a la que también le agregó una pizca de ilusión. Esa receta se llama creer. Y, quizás, el Albacete Balompié no sepa aún hasta dónde puede llegar, pero sí tiene claro cómo quiere hacerlo.







