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    CD Castellón, o cómo hacer el fútbol práctico y bonito

    Lamine Yamal levantó la Eurocopa con tan solo 17 años, mientras que Cristiano Ronaldo lo hizo bien entrados los 31. Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, se convirtió en multimillonario a los 23. Y el empresario e inversor Warren Buffet, a los 55. Muchos son los diferentes caminos que se abren desde su nacimiento, para terminar desembocando, al final,  en el mismo destino.

    Todos, condicionados por múltiples factores que entran en juego para ralentizar o, por el contrario, agilizar el proceso. Todos, aun así, acaban convergiendo, tanto en la vida como en el fútbol, hacia un mismo destino final que les une.

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    Foto: CD Castellón

    Lo práctico sobre lo bello

    La edad es tan solo un número, como también lo son el tiempo y el dinero invertidos. ¿Acaso, por ejemplo,  hay un cartel en el techo de cada coche que indique en cuántos intentos su conductor aprobó el examen? Los métodos, en cualquier caso, no se cuestionan. Lo que prima es el resultado final, por más embarrado o espinoso que sea el camino.

    El Getafe de Bordalás es, quizás, el modelo más representativo en el fútbol. Un equipo siempre cuestionado por su juego que, pese a todo, resulta sumamente efectivo. No será bonito, pero pocos podrán discutir su tremendo pragmatismo. Una situación que, eso sí, no siempre es positiva.

    En estos tiempos en los que el arte ya no está de moda, la balanza se decanta rápidamente entre lo bello y lo práctico. Lo estético se devalúa. Se desprecia y denigra. No se resalta. No tiene hueco en un mundo dominado por la inmediatez, las prisas, las urgencias y la obsesión con el resultado. El mimo ya no se palpa en los cuadros. Tampoco en el fútbol, que avanza a ese mismo ritmo frenético, como si se hubiese contagiado de esta epidemia fatal. 

    El Castellón instaura la calma en la Liga ‘Hypertensiones’

    La pelota no se soba. No se acaricia con ternura. No se baila con gracia. Los malabaristas parece que son cosa del pasado. Y los magos han entrado en peligro de extinción, porque ya nadie cree en la magia y la ilusión. El fútbol no es ningún espectáculo. Ha perdido, de alguna forma, su forma tan intrínseca de apasionar y enamorar.

    Quizás por eso el CD Castellón de Pablo Hernández posee una capacidad de atracción especial. Un equipo que disfruta y hace disfrutar. Que apuesta por la elegancia, la armonía y el talento en tiempos en los que el esmero es lo arcaico y ordinario. El Castellón es ese soplo de aire fresco. Una nota de calma en una Liga ‘Hypertensiones’ gobernada por el caos y el alboroto.

    Y tal vez sea precisamente por eso que este Castellón vaya camino de encontrar la salida de una competición salvaje y enajenada. Camina hacia el ascenso a Primera División.

    Pablo Hernández, en un partido como entrenador del CD Castellón
    Foto: Carme Ripollés (Castellón Plaza)

    Un gran paso al frente

    La victoria ante el Dépor fue la confirmación de un equipo que va muy en serio. El paso al frente de un Castellón que sigue traduciendo en puntos las sensaciones positivas que desprende desde la llegada de Pablo Hernández al banquillo de Castalia.

    Desde entonces, ha experimentado una transformación profunda. Un crecimiento sostenido que lo ha situado como líder de la categoría, apoyado en un suelo firme. Argumentos sólidos y una propuesta tremendamente eficaz, pero dotada, al mismo tiempo, de una belleza singular.

    Así es este Castellón. Pura poesía en verso. Música celestial. Realza el arte sin renunciar a la practicidad. Hace práctico lo bonito y bonito lo práctico.

    Brooks Beall
    Brooks Beall
    Periodista. A veces escribo, otras simplemente dejo volar la imaginación. Redactor del Cádiz CF en Fondo Segunda

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