El trabajo en las oficinas del José Zorrilla parece no tener fin. Después de que el Pucela haya dejado encarriladas tres incorporaciones de cara a la próxima campaña —Robin van Duiven, Dani Pérez y Víctor Barberá—, el club ha vuelto a cerrar una nueva cara para el curso venidero. Se trata del extremo neerlandés Kaj de Rooij, que acaba contrato este verano con el PEC Zwolle y firmará por las próximas cuatro temporadas con la entidad blanquivioleta.
Esta semana, el usuario de X @WFCGRONINGEN informó de que De Rooij habría apalabrado su llegada al Pucela por cuatro temporadas a coste cero, ya que finaliza contrato este verano. Una información que posteriormente corroboró MARCA Valladolid.
Esta nueva llegada genera un cierto sentimiento de sorpresa e incertidumbre entre el aficionado pucelano, puesto que el jugador milita actualmente en la Eredivisie, donde esta temporada ha disputado 1.697 minutos, anotando 6 goles y repartiendo 5 asistencias. Sin embargo, su rendimiento ha ido de más a menos: desde enero ha ido perdido protagonismo, saliendo de inicio únicamente en dos de los últimos diez encuentros —en los diecisiete anteriores había sido titular en todos—.

Según ha podido saber este medio, la operación se ha llevado a cabo por la negativa del futbolista a renovar con su club y por la indiferencia y pasividad del PEC Zwolle en que siga defendiendo sus colores.
Kaj, extremo de 25 años y 1,84 metros, puede actuar en ambos perfiles, aunque se siente más cómodo partiendo desde la izquierda, a pierna cambiada. También puede desempeñarse como mediapunta. Hasta ahora ha desarrollado toda su carrera en los Países Bajos, donde militó en FC Eindhoven y NAC Breda —ambos en la segunda división—, sumando 23 goles y 11 asistencias en seis temporadas antes de dar el salto a la Eredivisie con su actual equipo.
Con él, el Pucela reforzará una demarcación que la próxima temporada quedará prácticamente despoblada, con Biuk y Amath como únicas alternativas.
Un mercado para el Pucela muy condicionado
El cambio repentino en el juego del equipo, propiciado principalmente por la llegada de Fran Escribá al banquillo, sumado a los cinco puntos de ventaja respecto a la SD Huesca —equipo que marca el descenso—, parecen un colchón suficiente para que el club se pueda tomar un cierto respiro y comience con los preparativos de la próxima temporada. Algo que puede sorprender, teniendo en cuenta la situación en la clasificación —que sigue siendo crítica— y la cantidad de incorporaciones ya cerradas, pero detrás de este movimiento existe una clara justificación.
El club se encuentra envuelto en una deuda superior a los 50 millones, como ya señalaron medio locales, lo cual ha azotado de forma directa el margen de maniobra de la dirección deportiva en su planes por confeccionar la plantilla de la 26/27. Por ello, Víctor Orta y su equipo han comenzado a peinar el mercado de futbolistas que terminan contrato este verano y que, por tanto, llegarían a coste cero. Con la mira puesta en no quedarse atrás respecto al resto de equipos de la categoría, especialmente cuando en el club —como no es novedad— ya asumen que el equipo seguirá militando en Segunda División la próxima temporada.
No sorprende que el Pucela busque este tipo de incorporaciones: jugadores jóvenes, con proyección, gratis y que —como dijo el propio Orta— necesiten al club para seguir creciendo, procedentes de mercados internacionales o de categorías inferiores.
En los pasados mercados veraniego e invernal, la escuadra pucelana incorporó 15 futbolistas, gastando únicamente 200.000 euros —procedentes del traspaso de Guille Bueno—, condicionada por dicha deuda. Todo apunta a que el próximo mercado seguirá la misma línea, aunque esta vez algo condicionado por una planificación algo adelantada y prematura, teniendo en cuenta que aún estamos en marzo.








