El arbitraje es una ardua tarea, rara vez recompensada y, más si cabe, en una Liga tan devaluada como la española, donde las polémicas están a la orden del día.
No llueve a gusto de nadie
Con una Hypermotion que sigue sin defraudar a nadie donde entre el Castellón, líder provisional de la categoría y el Córdoba hay tan sólo siete puntos en la zona alta, mientras que Mirandés, Zaragoza, Cultural y Deportiva Leonesa y Sociedad Deportiva Huesca son quienes componen la zona de precipicio, aunque hasta el Albacete que es duodécimo por el momento, están pendientes de los vagones de cola.
Hablar de arbitraje es hacerlo en cierta medida de jueces, de igualdad y de un trabajo que nunca va a contentar a ambas partes por razones más que obvias, pero concretamente en nuestro país algo ha cambiado. Ahora son ellos quienes abren diarios locales, regionales, nacionales e incluso internacionales, y nunca por algo positivo.
Sin ir más lejos en los últimos días se ha hablado de los árbitros por expulsiones ciertamente dudosas para unos y clamorosas para otros como las que sufrieron Real Sporting y Zaragoza en piel de Juan Otero y del re debutante El Yamiq ante un mismo rival, la Sociedad Deportiva Eibar, que busca la permanencia, al igual que en León donde aún coletea el gol anulado por falta sobre Carlos Dotor. Ser árbitro no es fácil, pero cuando una sensación es tan coral, algo falla.

Detención en la Federación: el arbitraje de nuevo en el foco
Un árbitro de origen asturiano ha sido detenido en el día de hoy tras agredir a una prostituta en Gijón, así ha informado El Comercio. El detenido, de 33 años responde a las iniciales M.G.D. y era uno de los colegiados habituales en la Segunda División de nuestro fútbol. Como se ha podido saber, los hechos trascurrieron en la capital de la Costa Verde, donde el colegiado habría contratado a una trabajadora sexual, a la que posteriormente, agredió.
Además, según el testimonio de la denunciante, el representante asturiano en el arbitraje español le profirió no sólo agresiones físicas sino verbales. El detenido se negó abonar la cantidad previamente acordada, obligando a la mujer a mantener relaciones, llegando este incluso a mostrar una placa de policía que le sirvió para amenazarla con abrir una investigación debido a que la denunciante se encuentra en una situación irregular. Por otro lado, en casa del colegiado se encontraron también uniformes de Policía. A esta hora de la tarde, está todo por esclarecerse, por lo que no se han pronunciado aún desde el CTA. Un episodio más para incluir en el lado oscuro del arbitraje español.








