Se trataba de un secreto a voces y, al fin, se ha concretado. Tras medio año de la marcha de Guillermo Almada —operación que incluía la compra de los derechos federativos de Robert Kenedy al Pachuca—, el extremo brasileño ha quedado oficialmente desvinculado del Real Valladolid.
El pasado viernes, tanto los pucelanos como los tuzos anunciaron que el Pachuca adquiría en propiedad al futbolista. De este modo, Kenedy queda desligado de un Pucela que ha sudado la gota gorda para encontrarle salida.
Una marcha que supone una bocanada de aire para el club
Kenedy llegó a Valladolid en los últimos coletazos del mercado estival 22/23 procedente del Chelsea. Su incorporación apuntaba a ser uno de esos fichajes capaces de dejar huella y de ayudar al equipo a remar hacia su objetivo de asentarse en la élite del fútbol español. Sin embargo, la realidad fue muy distinta.
Con un bagaje pobre de 43 partidos oficiales, con dos goles y una asistencia, y una etapa marcada por las lesiones y la falta de continuidad, el brasileño se despide tras cinco temporadas —la última ya fuera de Zorrilla— sin haber cumplido las expectativas.

Su salida, en clave blanquivioleta, es vista con muy buenos ojos: el club se desprende de un jugador con el que no contaba, cuyo rendimiento no había sido el esperado y que suponía un coste elevado para las arcas. Una operación que, además de dejar una cantidad económica —no muy alta—, facilitó la renovación de varios excompañeros —Lachuer, Sanseviero y Michelin— tal y como confesó el propio Víctor Orta, debido a la alta ficha del brasileño.
En Zorrilla arranca la operación salida
No obstante, la marcha de Kenedy sienta un precedente. Con la ventana de traspasos dando sus primeros coletazos y una planificación que, hasta ahora, ha priorizado las incorporaciones antes que las salidas, el Real Valladolid realiza su primera venta y debe centrarse en encontrar destino a algunos de los 35 futbolistas que actualmente conforman su plantilla, el más cercano a hacerlo, por el momento, Xavi Moreno.
En el club se espera movimiento en todas las líneas salvo en la portería, donde todo apunta a que el guardameta argentino Lucas Lavagnino acompañará a Álvaro Aceves. Pese al evidente overbooking en el vestuario, siguen previstos nuevos refuerzos para ajustar la plantilla al gusto de Fran Escribá y del director deportivo, aunque ahora con mayor cautela.








