El Real Sporting de Gijón ha conseguido finalmente el regreso de Andrés Cuenca. El conjunto asturiano ha cerrado, según informa Ángel García, la cesión del central cordobés, que volverá a vestir de rojiblanco después de que el pasado curso ya jugara en El Molinón cedido por el FC Barcelona. Esta vez, el acuerdo llega desde el Como 1907, propietario del futbolista tras su reciente traspaso.
La operación ha estado cerca de romperse en varias ocasiones. De hecho, el Sporting llegó a tener muy avanzada la llegada de otra alternativa para el eje de la defensa, pero el deseo del club gijonés de recuperar a Cuenca terminó imponiéndose. La intervención de Cesc Fàbregas, entrenador del conjunto italiano, también ha resultado determinante para desbloquear la situación.
El Sporting vuelve a apostar por Andrés Cuenca
Andrés Cuenca conoce perfectamente el escenario al que regresa. El defensa de 19 años aterrizó en Gijón en febrero de 2026 procedente del FC Barcelona y rápidamente se convirtió en una de las apuestas de Borja Jiménez. Su adaptación fue inmediata, aunque una lesión muscular interrumpió su primera experiencia en LaLiga Hypermotion.

Formado en La Masia después de pasar por la cantera del Sevilla FC, el central ya había debutado con el primer equipo azulgrana en la UEFA Champions League. Su perfil responde al de un zaguero moderno, con capacidad para iniciar el juego desde atrás y suficiente personalidad para asumir responsabilidades con balón. El propio jugador reconoció al abandonar Gijón que quería regresar al club asturiano, donde se había sentido especialmente cómodo.
Cesc Fàbregas facilita una cesión decisiva
El cambio de escenario se produjo después de que Como 1907 adquiriera al futbolista en propiedad al FC Barcelona y le firmara hasta 2030. Cesc Fàbregas veía en Cuenca una pieza con potencial para su proyecto italiano, pero también entendía que el joven defensa necesitaba acumular minutos y protagonismo para continuar su evolución.
Ahí apareció de nuevo el Sporting, que nunca terminó de renunciar a una operación que parecía complicada. La confianza del técnico del Como en que Gijón podía ser el destino más beneficioso para el jugador frente a otras alternativas ha terminado inclinando la balanza.
Para Nicolás Larcamón, el movimiento supone completar una posición que llevaba semanas marcada como prioritaria. El entrenador argentino suma así un central que conoce el club, la categoría y el entorno, además de incorporar una pieza cuyo rendimiento ya fue evaluado durante su anterior etapa.
El regreso de Andrés Cuenca representa, por tanto, mucho más que un refuerzo de última hora para el Real Sporting de Gijón. Es la culminación de una negociación que parecía escaparse cuando el club ya buscaba alternativas y que finalmente ha encontrado el camino de vuelta. Ahora será Larcamón quien tenga la última palabra para convertir esa insistencia en rendimiento sobre el césped.








