El Real Oviedo no está dispuesto a lamerse las heridas durante mucho tiempo. Tras consumarse el doloroso e inminente descenso desde LaLiga EA Sports, la entidad de la capital del Principado ha activado el modo reconstrucción con un objetivo innegociable entre ceja y ceja: regresar a la máxima categoría del fútbol español por la vía rápida. En los despachos del Carlos Tartiere se asume que el camino en la temporada 26-27 en LaLiga Hypermotion será una carrera de fondo extenuante, y que para superarla con éxito es obligatorio dotar a la plantilla de una mezcla perfecta entre talento, físico y, sobre todo, futbolistas curtidos en mil batallas.
La dirección deportiva del Real Oviedo, consciente de que los errores en Segunda División se pagan muy caros, ha decidido ponerse manos a la obra antes de que se abra oficialmente la ventana estival de transferencias. La consigna es adelantarse a los rivales directos del campeonato y amarrar piezas de rendimiento inmediato que conozcan los códigos del fútbol profesional. Bajo esta premisa, el radar oviedista ha apuntado directamente hacia un perfil muy codiciado en el mercado de agentes libres, desatando la ilusión entre los aficionados ante lo que promete ser el primer gran movimiento estratégico del nuevo proyecto asturiano.
Experiencia de Primera para blindar el carril zurdo del Carlos Tartiere
Según ha desvelado en las últimas horas el prestigioso diario asturiano La Nueva España, el Real Oviedo ha puesto sus ojos con firmeza en Juan Cruz. El experimentado lateral izquierdo finaliza su vinculación contractual con el CA Osasuna el próximo 30 de junio, lo que significa que llegará al mercado con la carta de libertad bajo el brazo. Esta coyuntura económica y deportiva ha despertado el interés inmediato de la secretaría técnica del club azul, que ve en el defensor madrileño una oportunidad de oro para apuntalar una demarcación que requiere de jerarquía y solidez tras el descenso de categoría.
A sus 33 años, Juan Cruz representa a las mil maravillas el perfil de jugador de club que enamora a los entrenadores. Su paso por Pamplona le ha servido para consolidarse en la élite, demostrando ser un zaguero de plenas garantías tanto en el plano defensivo como en la salida de balón, pudiendo actuar además como defensa central en una línea de tres si el guion del partido lo requiere. Su sobriedad, posicionamiento táctico y profesionalidad intachable son los principales avales que maneja la dirección deportiva del Real Oviedo para convencerle de que abandone la Primera División y abandere la retaguardia del Carlos Tartiere.
Un talismán del ascenso para competir y potenciar a Rahim en el Real Oviedo
El interés del Real Oviedo no responde exclusivamente a su reciente trayectoria en el feudo de El Sadar. En los despachos azules se valora de manera muy especial que Juan Cruz es un futbolista que ya sabe perfectamente lo que significa saborear la gloria de un ascenso a la máxima categoría, un hito que logró de manera brillante en las filas del Elche CF antes de dar el salto al conjunto rojillo. Ese gen ganador y el profundo conocimiento de los terrenos de juego de LaLiga Hypermotion son virtudes que cotizan a precio de oro en una división tan igualada, aportando un poso de tranquilidad imprescindible para los momentos de máxima tensión del campeonato.

A pesar de no haber sido un titular indiscutible en los planes de Osasuna durante esta última campaña, el rendimiento de Juan Cruz cada vez que saltó al verde ha sido impecable. El madrileño completó un total de 15 encuentros ligueros y 4 apariciones en la Copa del Rey, demostrando que mantiene un tono físico óptimo y el ritmo de competición idóneo para rendir desde el primer minuto de la pretemporada. La idea del cuerpo técnico azul es que Cruz se convierta en el complemento perfecto y en la competencia directa de Rahim en el carril zurdo, creando una de las bandas izquierdas más completas y potentes de toda la categoría de plata.
Las bases de un acuerdo estratégico para el curso 26-27 del Real Oviedo
La llegada de Juan Cruz al vestuario del Real Oviedo supondría un golpe de autoridad encima de la mesa por parte de la entidad asturiana, demostrando que, pese al descenso, el club mantiene intacto su poder de seducción en el panorama nacional. La posibilidad de firmar a un futbolista de su calibre a coste cero permite, además, una excelente gestión del límite salarial, reservando recursos económicos para reforzar otras parcelas del campo que también necesitarán pólvora de cara al exigente curso 26-27.
Las negociaciones ya están en marcha y la sintonía entre ambas partes es muy positiva, por lo que el anuncio oficial podría producirse tan pronto como expire su contrato en tierras navarras el 1 de julio. La masa social del Real Oviedo empieza a ver las primeras luces de un proyecto que se presenta apasionante y que no contempla otra hoja de ruta que no sea pelear el liderato de Segunda División desde la jornada inicial. Juan Cruz parece estar muy cerca de aceptar el reto de devolver al coloso asturiano al lugar que le corresponde por historia y afición.








