La juventud. Todo un camino por delante para recorrer. Impulsado por la adrenalina. Expectante ante las sorpresas que aguardan en cada esquina. Una senda de emociones, y experiencias. Anécdotas y vivencias, pero también de dudas, inseguridades y preguntas sin respuesta. La juventud. Divino tesoro si se sabe disfrutar; si se puede sonreír, dejando a un lado todo lo demás. Así como está haciendo este valiente equipo filial de la Real Sociedad.
La Real Sociedad B pisa tierra firme
Le ha costado encontrar la estabilidad pero, con la temporada más que encauzada, la Real Sociedad B ha conseguido despejar las dudas para empezar a disfrutar. La permanencia no está ni mucho menos cerrada. Después de todo, poco se puede celebrar hasta el final en una categoría llena de torceduras, baches, cuestas y giros, aunque la firmeza con la que avanza el filial ‘txuri-urdin’ a medida que avanzan las jornadas, le permite mirar hacia delante sin miedos ni complejos. Solo con la ilusión del principiante, y la ambición de querer demostrar pero, sobre todo, con la intención de disfrutar.
Un balance ideal de cinco victorias en siete partidos le ha hecho asentarse, con 40 puntos, a nueve puntos de la caída a Primera RFEF. Actualmente, se sitúa en una decimotercera posición desde donde lo divisa todo con cierta claridad. El descenso se aleja y el ‘Sanse’ pisa tierra firme. Lejos del peligro. Lejos de la tempestad. Las aguas parecen calmadas y, de momento, no suponen una amenaza real.

Jovenes y valientes
FC Andorra, Málaga CF, Cádiz CF, CD Castellón y Córdoba CF son los equipos que ha ido dejando en el camino. No en base a la certeza, pues en esta categoría siempre afloran las inseguridades más cuando hablamos de un plantel tan joven, pero sí avalado por una propuesta atractiva y valiente, con el keniano Ochieng destacando como su jugador más diferencial. Distinto, desequilibrante. Un extremo capaz de encender la chispa y de correr con electricidad. El ‘MVP’ de marzo tras un mes sensacional.
El proceso de maduración aún no ha terminado. Este equipo de Ansotegi aún tiene mucho que aprender, crecer y mejorar. Lo que está claro es que, pase lo que pase, la Real Sociedad tiene cantera. Y la juventud, un buen espejo en el que poderse mirar.








